Habrá emociones hasta el final

Sin novedad en el frente. Ganó Atlético en Elche, el Madrid no cedió terreno y el Barcelona hizo lo propio en Mestalla. Salvo error del Sevilla en la noche del lunes, los cuatro jinetes del apocalipsis liguero continuarán en sus puestos. Militao, central que se está ganando la titularidad y Casemiro que se ha apuntado a ser eficaz delantero, volvieron a marcar y el Madrid salvó el escollo de Osasuna. El Atlético se salvó en Elche porque el equipo local estrelló en un poste el balón del penalti del último minuto. El Barça, que se perdió el primer puesto en casa ante el Granada, acabó ganando en Mestalla pero tuvo que sufrir porque se adelantó el Valencia con gol de Paulista en un córner. Después llegó el penalti de Lato que Cillesen detuvo a Messi, pero en el rebote y el barullo el propio Messi batió al guardameta valencianista. Casi en un suspiro volvió a marcar el Barça por medio de Griezmann y Messi en un libre directo, magistralmente lanzado, puso el tres en su marcador y a partir de ahí cuando se suponía que ya no había nada que discutir Carlos Soler marcó un golazo y volvió la emoción en la tropa valencianista.

El Valencia ha sido en repetidas ocasiones el verdugo del equipo que quería ser campeón. Una victoria suya ha sido varias veces la renuncia del adversario a ser campeón. Esta vez el contrario era el Barcelona, que necesitaba ganar para no perderse en la cola de los aspirantes, salvó el pronóstico. Koeman, ausente por sanción, alineó a tres centrales, Araujo, Piqué y Lenglet para que Dest y Alba tuvieran libertad para correr por las bandas. Javi Gracia hizo lo propio con Paulista, Guillamón y Lato, éste de verso libre, para apagar incendios y mientras en el equipo catalán el sistema empleado estaba pensado para potenciar el ataque, en el Valencia, por el contrario se trataba de potenciar la zona defensiva y, a ser posible, evitar que Messi tuviera la mínima libertad.

Los primeros minutos del partido tuvieron agobios constantes para los valencianistas y solamente después del primer cuarto de hora hubo incursiones en la zona barcelonista en la que solamente un disparo desde fuera del área de Racic anunció que en los contragolpes podía existir algún peligro para Ter Stegen.

En teoría, con tantas precauciones defensivas es muy difícil llegar al triunfo. Y, sin embargo, hubo alguna arrancada por parte de Gayá y de Correira se vislumbró la oportunidad para que el Valencia no fuera exactamente una barraca.

No fue plácido el éxito azulgrana porque el Valencia, al que se suponía muy caído mentalmente, dadas las precauciones defensivas, que tomó desde el comienzo, sacó la fortaleza que casi ha exhibido en los grandes encuentros y obligó a los barcelonistas a no creer que la victoria estaba lograda. Fue partido que habría tenido grandes refrendos en las gradas caso de haberse jugado ante el público de las grandes tardes. Mereció la pena a pesar de que al principio se vaticinó un paseíto para los barcelonistas. Y no hubo tal.