El Barça malversa el liderato en casa

En el descanso del Barcelona-Granada el equipo catalán era líder. Había superado al Atlético y se le había puesto de cara al Liga puesto que tenía que recibir a los colchoneros en el Camp Nou. En el minuto 63, con el empate granadinista el Atlético recuperó el primer puesto con 73 puntos y le seguían Barça, Madrid y Sevilla con 72, 71 y 70 puntos respectivamente. Había crecido el suspense. Cuando acabó el encuentro con el triunfo andaluz en jugada de Adrián, canterano del Villarreal, que acababa de entrar en el campo, lanzó un centro al área de Ter Stegen que Molina, que también terminaba de entrar y  con 79 años volvió a batir al meta barcelonés. Éste en todo el partido únicamente recibió dos tiros a gol y ambos fueron diana. El Barça en casa desaprovechó la gran oportunidad de erigirse en gran favorito. Ahora, es tercero detrás de Atlético y Madrid aunque empatado con este y ya no depende de su actuación hasta el final. Inesperadamente todos los pronósticos favorables los malbarató y en su feudo.

Cielos y tierra habían sonreído al Barcelona antes del encuentro porque Messi había dicho que quiere seguir en el club. Habían acabado las especulaciones. Ya no hay salida dolorosa. Con la nueva directiva hay entendimiento. Si lo que sale del entorno del jugador es cierto, acepta continuar aunque sea con rebaja salarial, pero con la exigencia de contar con un equipo que aspire a ganar títulos. Se supone que muy distinto al que ha sido incapaz de ser líder. Al jugador le ha cambiado la cara en los últimos partidos. El malhumor que se gastó con Bartomeu ha pasado al olvido. Quiere continuar en la que ha sido su casa desde que llegó siendo un niño y quiere que sus hijos no cambien de ciudad, colegio y amigos. Él, ahora, está haciendo más amigos. Con Grizmann del que se dijo que no se juntaba es ahora uña y carne en el terreno de juego, Se buscan y se hallan. Fue el francés quien dio el pase para que llegara el gol del primer tiempo.

El Granada es conjunto peleón, que cuenta con entrenador, Diego Martínez, que sabe cómo enfrentarse a los mejores y la prueba está en que ha brillado en Liga Europa y está bien clasificado en la competición nacional. Consciente el técnico de los peligros barcelonistas recurrió a colocar los suficientes jugadores, constantes en el repliegue en zona defensiva para que las paredes de Messi, Alba, De Jong y Griezmann no causaran más problemas que los que puedan llevar a derrota digna,

La incapacidad barcelonesa de burlar la zona defensiva granadina posibilitó la sorpresa del resultado. Koeman, que fue expulsado por algo que debió decir al cuarto árbitro, acudió a Pedri y Dembelé en el segundo tiempos e incluso recurrió a Trincao para buscar más fortaleza atacante a la que se sumó Piqué y en la última jugada Ter Stegen. Pero todo fue inútil. Los goles que se le habían escapado durante el primer tiempo fueron causa determinante de que el Granada siguiera creyendo en su fuerza y acabara  ganando el partido. Al Barça le volvió a pesar el monótono juego de pasecitos al borde del área contra una defensa muy reforzada.