Público, en proporción, para todos

Es prudente defender la salud antes que el ocio multitudinario. Es saludable impedir que haya aglomeraciones en espectáculos y locales en los que no exista el mínimo de facilidades para que el público se defienda ante el virus. La mayoría de las decisiones de las autoridades sanitarias me han parecido justas y defendibles. Sin embargo, hay cuestiones ante las que cabe la protesta y la repulsa. Ejemplo: ¿Qué razones ha habido para que en el Palacio de los Deportes de Madrid entraran cinco mil personas a presenciar la actuación de Raphael y no dos mil para ver un partido de baloncesto de Estudiantes?

Me gustaría que alguien me explicara por qué se permite la presencia de unos miles de personas en el Club de Tenis Barcelona para ver jugar a Nadal y no veinte mil en el Camp Nou para ver a Messi. No cito el ejemplo del Bernabéu porque está en obras, pero la argumentación es la misma.

Entiendo que los taurinos también reclamen su derecho a ver una corrida en La Maestranza, con proporción de espectadores, al aire libre, inferior a la del citado Raphael en recinto cerrado. Ya hemos presenciado el hecho de que un equipo español ha jugado en campo extranjero, en competición europea, ante algunos miles de espectadores mientras al club español se le ha impedido que al menos unos centenares de sus socios pudieran presenciar el partido de vuelta. Tengo en la memoria una eliminatoria del Villarreal de Liga Europa.

En Madrid también hay un torneo de tenis con público. Da la impresión de que hay distintas varas de medir para preservar la salud de los aficionados a los distintos deportes. Se habla de la posibilidad de que en los últimos encuentros de la Liga puedan acudir a las gradas aficionados en su debida proporción. A esta posibilidad solo cabe hacer ahora la advertencia de que se debe tomar en cuenta el calendario, es decir, que exista la debida igualdad entre los contendientes. Me explico: no sería de recibo que se programara un número de jornadas en las que hubiera clubes con más partidos en casa que fuera. “Todos iguales para mi seréis: trece, catorce, quince y dieciséis” que dijo don Pedro Muñoz Seca.

Posdata. Hoy, quince años después, se vuelven a enfrentar en una semifinal Villarreal y Arsenal. Está en la memoria el penalti que falló el gran Riquelme que habría posibilitado la final de la Copa de Europa para el club de La Cerámica, entonces El Madrigal.