Florentino no arroja la toalla

Florentino Pérez no arroja la toalla. Ha avisado de que quienes crean que la operación Superliga ha terminado están equivocados. Lo creo. El presidente del Madrid acaba de sufrir un fuerte golpe en el mentón y ha besado la lona, pero no le han contado diez. Se ha levantado y está dispuesto a seguir luchando incluso en el cuerpo a cuerpo. Hay voces, que por desconocimiento del personaje, apuntan que debería dimitir no solo del embolado de la Superliga, sino también del Real Madrid. Es inútil pretender que doble la rodilla y se declare vencido. En este momento está meditando la forma de volver al ataque. Para él, la Superliga es casi la gran meta deportiva que se ha marcado. Le importa más que cuaje la operación que sumar más títulos con su equipo. Ser presidente de la asociación futbolística que rompería todos los moldes y llevaría al fútbol continental es otra historia. Él sería el punto de partida y quedaría para siempre en lo alto del podio europeo. Santiago Bernabéu apoyó, junto a L´Equipe, la creación de la Copa de Europa, pero tal torneo quedaría en nada al lado de una competición bendecida por todo el continente.

La Superliga ha sufrido un traspié que los doce de la fama no esperaban. Estaban convencidos de que sería el banderín de enganche para que se fueran sumando todas las clases aristocráticas de Europa. Y no fue así porque por lo visto al pan le faltaba masa madre. No era comestible. No se habían dado a probar a gentes de tanto prestigio como los del Bayern de Munich. De cuantas frases se han pronunciado en los cuatro días de esta pandemia balompédica, me he quedado con la de Rumennigge. El fútbol actual “necesita menos costes”. Es la solución para que las deudas no crezcan como está ocurriendo. A la mayoría de los clubes se le ha ido la mano con grandes fichajes y con renovaciones de contratos estratosféricas.

Parte del problema económico está fundamentado en el hecho de que entre los grandes, medianos y pequeños se hacen la competencia desigual y de ahí que incluso los tenido como poderosos tengan las cuentas en rojo. Madrid, Barcelona y Atlético no pueden levantar una lagartija del rabo. Y de ahí la creencia de que con el préstamo de JPMorgan iban a vivir unos años aunque fuera pagando el préstamo con intereses Made in Usa.

Posdata. Lo importante, ahora, es que Atlético, Barça y Madrid se disputen la Liga deportivamente.