Messi jugó en presente

La mayor preocupación de los periodistas que intervinieron en la transmisión de la final entre Barcelona y Athletic, estuvo en si era el último gran partido de Messi, por si era su última final y pareció que lo que importaba más que el resultado y el propio partido era el futuro de éste. Y ocurrió, que Lionel, independientemente de cuál sea su idea sobre su futuro, se dedicó a mostrar plenitud de espíritu con el club y, consecuentemente, con la victoria. Messi no estaba en La Cartuja pensando en el futuro. Le importaba más el presente y de ahí que se propusiera protagonizar una de sus actuaciones magistrales. Durante el primer tiempo fue muy marcado, no le dejaron resquicios por los que colarse en el área. Sus paredes, sus toques en corto, fueron desbaratados muchas veces por la fortaleza bilbaína que tenia instrucciones muy concretas de su entrenador. Marcelino es entrenador que ha estado en el banquillo en las tres últimas finales disputadas con la particularidad de que solo ganó la primera, con el Valencia, perdió la atrasada con el Real y la del año con el Barça.

El Barça, que no supo imponerse al Madrid en Valdebebas, fue distinto al que vapuleó al Athletic. Seguramente porque entre ambos equipos hay notable diferencia. A los vizcaínos les entró la gloria con el triunfo en la Supercopa y pareció que todo era posible. Ya dijo el lehendakari Iñigo Urkullu: La Gabarra no estaba para navegar y no ha podido ser transporte de campeones en las dos últimas finales jugadas.

El Athletic aguantó medio partido. En la segunda mitad los barcelonistas, vestidos de amarillo cuatribarrado, comenzaron a enhebrar la agua y les salió el traje. El que le hicieron a los de San Mamés que no esperaban goleada. Williams es corredor rápido, pero tampoco es el delantero centro que pueda llevar sobre sus hombros la responsabilidad de las victorias. Raúl García es capaz de pelearse con la familia que se le ponga por delante, pero precisa compañeros que le ayuden con balones para remate contundente. Munian soportó media parte, caso contrario al de Piqué cuya alineación también había sido dudosa hasta el último momento, y que remató una de sus más brillantes y eficaces actuaciones.

Mandó De Jong, más que los centrocampistas blanquirrojos. Se movió mejor que en otras ocasiones Griezmann y Pedri mantuvo su carácter de futura gran figura. Buscó el Barça penetraciones por ambas bandas y tanto Dest como Alba crearon inquietudes, alarmas y decisiones casi a la desesperada a los defensas adversarios. Y llegó la jugada calcada. La que protagonizan Messi y Alba que acaba en gol. El argentino repitió y Griezmann, que ya había anotado uno, marcó el quinto que fue anulado por fuera de juego. De Jong hizo el segundo y hasta el final hubo arrebato barcelonista.

En el último cuarto de hora a pesar de que los bilbaínos luchadon como pudieron y con las fuerzas muy mermadas pese a los cambios con los que Marcelino quiso dar más aire, el Barça se exhibió y Koeman tuvo tiempo para volver a contar con Araujo e Illaix. El entrenador barcelonista ha dado oportunidades a jóvenes que se están consolidando como Mingueza y el cambio que no estaba previsto comienza a dar sentido. Ahora, solo falta que Messi responda sobre su futuro. No es de recibo tener a tanto periodista pendiente de su futuro. Para algunos colegas es auténtico sinvivir. Tengo para mí, que Messi estuvo más pendiente del presente y con ello llevó a su equipo a la aplastante victoria.

Posdata. Antiguamente se disputaba la Copa de España. Ahora, se dice del Rey y en la contabilidad figuran las de la República y las del dictador.