Vuelve a las semifinales

La ventaja de dos goles conseguida en Valdebebas obligaba al Madrid a tratar de conservarla. El Liverpool necesitaba poner el partido de cara muy pronto y por ello se lanzó a por el gol en avalancha que hacia presagiar lo peor. Cinco minutos bastaron para que en el fútbol sucediera el fenómeno de que el salvador no fuera el delantero goleador, sino el portero salvador. Salah, Mané y Milnar tuvieron en sus botas tres oportunidades en las que entre una y otra casi no había mediado tiempo para recuperarse del susto. Pero allí estaba Courtois a quien habrá que concederle el mérito que nunca se suele otorgar a los guardametas. La gloria futbolística suele estar en los delanteros, pero en las grandes ocasiones la fortuna del triunfo depende del acierto del hombre que juega solo. No tiene nadie detrás para cubrir el error. En las tardes aciagas se suele titular con aquello de que el portero cantó y no se refleja con idéntica rotundidad el cante del delantero. Los momentos de mayor apuro, en el primer tiempo y el segundo los resolvieron a medias los zagueros madridistas, con buena colocación, y los delanteros del Liverpool, torpes y lentos en los remates cercanos a Courtois. Al Madrid le valió el juego conservador de la media hora final para salvar la eliminatoria. Vuelve a estar donde suele.

Los delanteros locales tuvieron  la oportunidad de levantar el resultado. Sucedió, que además de Courtois el Madrid contó con una defensa eficaz pese a que puede calificarse de remiendo. Ninguno de los cuatro, tal vez Mendy sea la excepción, son auténticos titulares. Militao se esta dejando ver gracias a la lesión de Sergio Ramos y Nacho, de nuevo, es el más rentable de la plantilla porque demuestra una categoría profesional y humana casi incomparable. Para que la zaga no fuera grupo compacto Zidane no tuvo otra solución que colocar de lateral derecho a  Valverde, otro chico para todo. El Liverpool ni contra una defensa a la que se podía suponer vulnerable fue capaz de dominarla. Y, encima, detrás estaba Courtois. Odriozola salió por Kroos y Valverde pasó al centro del campo. Fue la variación de Zidane para refrescar el centro del campo y mantener el cero.

El Madrid despejó la tormenta sacrificadamente y en una de esas posibles jugadas con las que alertar al adversario, Benzema estrelló un remate en un palo. Fue el aviso de que todo iba a ser conservar la ventaja adquirida. Se trataba de dejar constancia de que el Madrid en cuartos de final es casi infalible. También en las postrimerías del encuentro Vinicius y Benzema tuvieron el gol en sus botas.

Mantener el resultado fue misión fundamental en la parte final. Los cambios del Liverpool, con Thiago como pasador para buscar las penetraciones de sus compañeros, no tuvieron gran efecto. Los madridistas se defendieron con fe y delante del portero para mantener el cero hubo momentos en que había hasta diez jugadores. El equipo halló serenidad cuando más atacaron los locales. Hubo solidaridad colectiva.