Koeman debió guardar silencio

El clásico del sábado tuvo como prolegómenos, el minuto de silencio que se guardó por el fallecimiento de Antonio Calpe, jugador madridista que ganó Copa de Europa y varios títulos nacionales. Calpe fue gran excepción en el club porque la conquista de la Sexta Copa de Europa se festejó acudiendo al palacio de El Pardo a mostrarle el trofeo a Franco. Calpe, que llevaba el nombre de un tío suyo, fusilado por el franquismo, se negó a acudir a la recepción. Para él tal acto habría sido motivo de dolor para su abuela, que aún lloraba a su hijo. Calpe se negó a acudir al palacio y tanto el club como él guardaron silencio. Ni siquiera en el fútbol se podía discrepar políticamente.

El respetuoso silencio por un gran jugador, un defensa más técnico que rugoso a quien se le reprochaba precisamente no haber ejercido la labor propia de aquellos momentos, debió prolongarse, y en otro sentido, cuando acabó el partido. Ronald Koeman, entrenador del Barcelona, no se calló ante lo que consideró un favor al adversario. La acción en la que reclamaba penalti tal vez pueda ser objeto de discusión, pero ese lance no justificaba la derrota de su equipo.

Lo sucedido en el terreno de juego estuvo por encima de los discutibles errores arbitrales. Lo evidente fue que, al menos durante todo el primer tiempo, el Madrid fue muy superior al Barça. En la segunda parte reaccionaron los azulgrana, pero lo hicieron tarde y aunque llegaron a acongojar al Madrid fue en juego que se practica a la desesperada. Ni siquiera Messi, que es el arma decisiva tantas veces, continuó borrado contra el Madrid al que no ha logrado batir en partidos en los que hay en juego algo más que los tres puntos.

El Madrid aguantó con una defensa remendaba por las lesiones de Sergio Ramos, Varane y Carvajal y logró imponerse con un juego mucho más directo, más rápido. El Madrid suele recurrir a un ánimo especial cuando se enfrenta a equipos ante los que no siempre es favorito. Ocurrió contra el equipo catalán y también en Liga de Campeones ante el Liverpool.

Hace un par de meses el Atlético era claro favorito para ganar la Liga. La distancia en puntos y dos partidos por jugar aventuraban una final de campeonato plácido. Al tiempo que los colchoneros se han ido desinflando, madridistas y barcelonistas han mejorado notablemente. En la parte final del campeonato, justo cuando no se pueden cometer errores, de los tres es el Madrid el que ofrece mayores garantías. Koeman debería saberlo y guardar silencio.

Posdata. Florentino Pérez será proclamado de nuevo presidente del Real Madrid. Era lógico que no tuviera contendiente. Ha mejorado la imagen del club deportiva y económicamente. No tenía enemigo posible. La estabilidad de la entidad es modélica.