Derbi con poca trompetería

La final de Sevilla proporcionó al derbi vasco una mirada musical. Villalibre y Asier Illarramendi son trompetistas. Ahora, en Anoeta, se trataba de comprobar cuál de los dos instrumentos iba a sonar mejor, si es que los músicos recurrían a su virtud artística. Villalibre hizo sonar su trompeta con el gol que abrió la esperanza al Athletic. Illarramendi no era de la partida, pero alguien tenía el compromiso de que sonaran sus notas. Lo hizo Roberto López en un disparo lejano que Unai Simón se tragó. Los dos tantos llegaron en cinco minutos. Hasta ese momento había sido la Real la que más ocasiones de gol había creado. Se le escaparon las oportunidades creadas entre Januzj y Portu y Villalibre cumplió con su misión de entrar y marcar. Es su signo. En San Mamés ganó la Real y en Anoeta hubo empate. En medio, el triunfo en la final de Copa. Los dos conjuntos deben retarse de nuevo. Al Athletic le queda la segunda oportunidad: ganarle la Copa de este año al Barça.

Real Sociedad-Athletic, en Anoeta, tenía aires de revancha para los bilbaínos. La victoria realista en la final de Copa obligaba a los vizcaínos a recuperar la siempre notable preponderancia que ha tenido en tirulos nacionales. La Real salió sin Silva, Melero y Portu y tampoco contó al principio con Monreal que entró en sustitución del lesionado Muñoz. El partido comenzó a buen ritmo y en un largo periodo el balón fue propiedad de los de San Mamés. La Real tardó en asentarse y la primera parte acabó sin notables ocasiones para marcar. Ninguno  los conjuntos se impuso a las zagas adversarias,

La Real buscó la velocidad de Isak y argumento similar tenía el Athletic con Williams. No bastó con el futbol de contragolpe para crear grandes emociones y ello obligó a esperar a la segunda pate para que el fútbol hallara su verdadero significado. Ninguno de los dos conjuntos logró crear momentos de gran tensión en las áreas. Antes de que Muñoz cediera su plaza a Monreal, Yeray dejó la suya a Unai Núñez. Hubo tres lesionados musculares y ello obligó a importantes cambios. A Imanol le salieron las sustituciones mejor que a Marcelino.