Definitivamente, cosa de tres

No hay ninguna encuesta que anuncie el posible resultado final de la Liga, porque queda todavía mucho campeonato, pero todo hace indicar que han terminado las horas felices de Simeone y el título está en el aire. Koeman se salvó de la quema en el minuto 90, que fue cuando Dembélé batió a Masip y puso a su equipo a un punto del líder. Anoche creció la figura de Zidane que el sábado, en Valdebebas, necesitará ganar al Barcelona, para colocarse en situación idónea e intentar ganar de nuevo el torneo. En veinticuatro horas las musas futbolísticas han pasado al teatro y han puesto la Liga al borde del ataque de nervios porque el presunto campeón, el equipo que lo tenía toda a favor, se  tiene que poner en lo peor.

Hace un par de meses tenía diez puntos de ventaja y un partido aplazado. La racha de puntos perdidos es tal que ha dado ocasión a que los perseguidores, Barcelona y Real Madrid le soplen en el cogote. Salvo reacción brillante del Atlético de Madrid, Cholo Simeone tiene que empezar a someterse a toda clase de críticas. Ya le están echando cuentas y en todas ellas llevan  razón quienes examinan lo que está ocurriendo. Ha gastado en fichajes más que nunca un entrenador colchonero y se da la circunstancia de que algunos de sus contratados juegan minutos de basura.

En la nómina del club están Torreira, Kondogbia y Dembélé cuyo futuro no es acorde con el dispendio del club. Al Valencia, en horas críticas, le birló a Kondogbia y su presencia en las alineaciones atléticas es simplemente testimonial. Quienes siguen muy de cerca al equipo han tenido a bien echarle en cara que, además de que ha obligado a invertir muchos millones sin efectos prácticos, es el entrenador que menos jugadores de cantera ha subido al primer equipo.

El Atlético ha dilapidado la gran ventaja que tenía y que a algunos nos hizo creer que este año la Liga era suya. El Madrid, que ha protagonizado una de las campañas más regulares, está a solo tres puntos y el Barça, anoche se colocó a uno. En el torneo quedan encuentros que serán decisivos porque afectan a los tres. El primero, el clásico del sábado. Quien logre salir de las confrontaciones con mayor eficacia podrá cantar el alirón. Al Barça le costó mucho ganar al Valladolid. Lo hizo en el último suspiro y contra diez por discutible expulsión de Oscar Plano, y de nuevo mostró una serie de debilidades que le restan posibilidades para imponerse a Atlético y Madrid.