Arconada y Oyarzábal

En La Cartuja no estuvimos todos. En Zaragoza, sí. En La Romareda al grito de “no pasa nada tenemos Arconada” miles de realistas se abrazaron y saltaron felices cuando el guardameta de Atocha, uno de los mejores de la historia, detuvo el penalti lanzado por Quique Ramos. El “Diario Vasco” recogió en primera plana a Javier Pradera, Elías Querejeta y Enrique Mújica. que entonces estudiaba para ministro, saltando en la grada al conseguir su equipo la Copa. Aquella noche festejamos el triunfo. Fuimos a cenar a un prestigioso restaurante zaragozano y después no dimos una vuelta por la ciudad comentando el éxito. Elías, que nunca perdió su condición de exfutbolista de la Real, en la Plaza del Pilar a cada lata vacía que estaba por los suelos le daba una patada. Ensayaba el remate que le habría gustado dar en el estadio.

Elías fue autor del gol que derrotó al Real Madrid y que fue la última victoria de los donostiarras en veinte años. Elías escogió el camino del cine, pero en su alma siempre estuvo la Real. Él y Javier Pradera tampoco se perdieron aquella tarde en que al vencer al Athleic Club, la Real ganó la Segunda Liga de su historia. Javier tuvo como ídolo en su infancia a Chipía, delantero centro. Elías, siendo jugador, tenía como espejo a los grandes cineastas. Era aún extremo cuando la Real jugó en Valladolid en días del certamen cinematográfico. Se escapó de la concentración y en la puerta del cine le esperó el entrenador que imaginó lo que había hecho. En la sala coincidió con Santiago Amón. Por la tarde cuando Elías fue a sacar un córner, Santiago, de píe en primera fila, le preguntó por la película que habían visto. Tanto se entretuvieron en los comentarios que el árbitro se cansó de pitar. Al fin, Elías decidió lanzar el balón. Fue el córner más largo de la historia.

En Sevilla no estuvieron los tres citados y tampoco Fernando Larrañaga, que fue el mayor seguidor del equipo en España y extranjero, Yo no pude acudir a festejar con mis amigos guipuzcoanos la nueva victoria txuri urdiñ. En la noche del sábado recordé a mis amigos desaparecidos y también a aquel equipo que empezaba en Arconada y el locutor del campo terminaba con el “eta amaika, López Ufarte”.

La historia está llena de coincidencias y en ocasiones, para algunos, casi dramáticas. En las semifinales del 87, la Real eliminó al Athletic Club: 0-0 en Atocha y 0-1 en San Mamés. Hemos cambiado el eslogan “No pasa nada tenemos a Oyarzabal”.

Posdata. Tenía razón el Lendakari: la Gabarra no estaba en condiciones de navegar.