Lo mejor, los tres goles

España-Kosovo era más que un partido de fútbol. España no ha reconocido todavía a aquel país como independiente porque no ha aceptado la decisión unilateral de los kosovares de separarse de Serbia. Las autoridades españolas habían aceptado el partido, pero mantuvieron la idea de que no era contra otro país sino contra una federación. Se resolvió el conflicto en los despachos y en el terreno de juego era necesario que la selección española se hiciera con los tres puntos.

El partido tuvo cuatro momentos para recordar: el gol de fantasía de Dani Olmo, el de Gerard Moreno en la primera vez que remató a puerta, la entrada de Sergio Ramos en el minuto 86, para que cumpliera un partido más como internacional en busca de un récord mundial, y la gilipollez de Unai Simón, que salió de su zona como un jugador más perdió la pelota en casi en el centro del campo y ante la portería vacía Halimi hizo el tanto kosovar.

Para lograr los tres puntos España empezó con una diana de Dani Olmo con lo que quien cerró el triunfo ante Georgia pareció que aún estaba en Tiflis y de ahí que esta vez abriera el marcador. Pero un gol al modo de lo que hoy se estila. Ya no hay los viejos zambombazos, los tiros explosivos. Ahora, hay jugadores que buscan la escuadra contraria con disparos de artesanía. Así fue la diana de Olmo. Nada competir con la velocidad del sonido. Le valió enviar el balón en equilibrada parábola para que llegara al marco contrario por la escuadra.

El tanto sirvió para despertar el juego y a los espectadores que hasta ese instante había podido conversar sobre la teoría de las aleacionesmetálicoatómicas o algo parecido. La Roja no jugaba a nada especial. Los kosovares evitaban que se llegara a su área con posibilidad de gol y en los momentos más apurados conseguían despejar. Kosovo cuenta con un conjunto en el que por cuestiones políticas han sido internacionales con varios países y finalmente se han centrado en el suyo. Algunos se han acreditado en Alemania y Suiza y están en la zona baja de la clasificación mundial. Muy por encima del número cien. A tal adversario había que ganarle para que después del empate con Grecia se volviera a encabezar el grupo de clasificación aun sabiendo que Suecia tiene un partido menos y allí habrá que ir cuando se reanude la competición, en septiembre.

El despertar del equipo tuvo como consecuencia que Ferrán Torres se atreviera a tirar a gol y marcara el segundo tanto. Con el resultado a favor las jugadas españolas tuvieron más fuste. Hasta entonces se había buscado el ala izquierda para que Jordi Alba y Olmo llevaran el juego al área donde Morata no se encontraba a gusto porque era muy marcado.

Luis Enrique no hizo esta vez muchos cambios al comienzo pero si ello no fue causa de polémica, si lo es que volviera a dejar a Sergio Ramos en el banquillo que en estos momentos parece el de los acusados. Arregló lo que muchos considerarán un desaguisado dándole los minutos de la basura para que sumara intencionalidades.

Luis Enrique se mantiene en su idea de contar con amplia plantilla. Por el momento ha hecho tres alineaciones en las que lo que han sido dudas, con la tercera jornada se han convertido en realidades. Le gusta su manera de trabajar y mantiene un elenco con el que seguir trabajando. No hay todavía el once con juego creativo, pero en el panorama está la idea de que prefiere muchos movimientos más que onces más estáticos. De momento, de los tres partidos ha ganado dos, pero ante el más fuerte, Grecia, no pasó del empate. Y lo de Sergio Ramos es tocar sagrado.