Muchos cambios y poco equipo

Luis Enrique no lo tiene claro. Contra Georgia alineó a siete futbolistas que no habían actuado frente a Grecia. Rectificar, en ocasiones, es medida sabia, pero cuando se modifica una alineación de forma tan drástica lo que se cambia no es solo el grupo de hombres, sino que la idea tal vez no existe. En la segunda parte contra Georgia introdujo cinco variaciones lo que significa que lo pensado por la mañana le estaba resultando estomagante por la tarde. Uno de los hombres de la segunda mitad, Dani Olmo, a pase de Jordi Alba, de un gran disparo desde muy fuera del área batió a Loria y ganó el partido. Y sobre todo, parte de lo que habría sido el honor perdido porque Tifliss no era lugar para la derrota. Hubo muchos cambios y poco equipo a pesar de que se salvaron los muebles.

Tras el pinchazo en casa con Grecia sucedió la angustia. Cuando los equipos se retiraron a los vestuarios, del conjunto español se podían hacer varias afirmaciones: Porro no es Navas; Eric García y Diego Llorente no son Ramos y Pau Torres; Pedri no pareció el mismo del Barcelona, aunque después se convirtió en el jugador que conocemos, y del que caben tantas esperanzas, y Bryan Gil no es el muchacho que tanto deslumbra en el Eibar. Y si continuamos el examen nos topamos con que a Ferrán le faltó inspiración y si la halló fue cuando supo estar en el lugar idóneo para conseguir el empate. Fabián no manda como se espera y tuvo más presencia Thiago que le sustituyó. Morata no recibió un balón para poder rematar y lo potable es la actuación de Jordi Alba que corre por su banda como suele aunque sin la mirada puesta en Messi. Fue el mejor pasador y el jugador que se entendió con Pedri y Olmo para lanzar los mejores ataques de la banda izquierda. Y puestos a expresar opiniones a bote pronto la llamada mejor Liga de Europa, la española, aportó al equipo inicial cinco futbolistas. Los seis restantes pertenecen a clubes extranjeros.

El seleccionador no cambió esta vez de portero. Se mantuvo en la idea de que sea el vasco Unai Simón quien recupere la tradición bilbaína de los Blasco, Lezama, Carmelo, Deusto e Iribar. En la primera mitad tuvo que intervenir en una ocasión de peligro y el remate de cabeza que pedía gol y lo despejó espectacularmente. En el gol georgiano no tuvo nada que hacer.

Luis Enrique echó mano de los cinco cambios que ahora facilita el reglamento. Fueron sustanciales para cambiar la rapidez en el ataque y las mejores penetraciones. Porro dejó sitio a Marcos Llorente del que se sabe que es tan rápido para al ataque como para la defensa y en este aspecto fue casi providencial. Thiago mejoró la labor de Fabián y Diego Llorente dejó su plaza en el centro de la defensa a Iñigo Martínez y se afianzó la zona.

Demasiados cambios. Tanto al comienzo como en el desarrollo del juego. Es razón evidente de que el seleccionador aún no tiene el once ideal. Al menos el número básico para componerlo. Contra Kosovo hay que aguardar definiciones más concretas.