Un penalti frustró la renovación

Un penalti, seguramente discutible, permitió a Grecia empatar en Granada y con ello pone a la selección española en la condición inesperada porque ser primera de grupo ya no es tan fácil. El juego del equipo mejoró en la segunda parte cuando ya había llegado el empate y con las entradas de Thiago, Pedri y Bryan Gil. La selección tuvo algunas llegadas por la banda izquierda cuando el debutante del conjunto eibarrés combinó con Gayá. Los centros al área crearon problemas a los zagueros griegos pero los españoles no hallaron la situación idónea para rematar a gol. El primer partido de la fase clasificatoria para el Mundial no respondió a la imagen espléndida que el equipo lució contra Alemania. El seleccionador ha optado por la renovación, pero tiene mucho que estudiar para que el once se ensamble adecuadamente. Contra Georgia y Kosovo tendrá que cambiar si se quiere continuar con las aspiraciones propias de una selección que históricamente es de las más fiables de Europa.

Luis Enrique es seleccionador del que cabe esperar alguna sorpresa. Anoche, para que pudiéramos decir que todo es posible en Granada, alineó a Marcos Llorente de lateral derecho. Míster Pedigrí, tiene en sus genes toda clase de virtudes futbolísticas y de ahí que el seleccionador considere que también puede ser defensa. Que corriera por la banda derecha tenía el objeto de que se alternara con Ferrán Torres y ambos, con ansias juveniles, podían crear problemas a la defensa griega. El técnico es más conservador de lo que pudiera parecer porque si bien impuso grandes cambios en el equipo lo cierto es que casi dispuso del once que goleó a Alemania (6-0). Los únicos cambios fueron forzados por lesiones.

En el futuro del seleccionador sigue estando Rodri por Busquets y la polémica de la portería la zanjó volviendo a alienar al bilbaíno Unai Simón, aunque ciertamente de éste apenas tuvimos noticias porque los griegos no osaron crearle problemas.  Solo le tiraron una vez y fue para batirle de penalti.

El partido no provocó grandes emociones. Se poseyó el balón, se llevó a los griegos a su campo y su área y con ello hubo más pases de los debidos, mucho tuya y mía porque penetrar en los dominios helénicos era difícil. En el minuto 13, hubo dos disparos de Koke con suspiro de gol que resolvieron el portero adversario y un defensa. Había cierta calma chicha hasta que en el minuto 32 a Dani Olmo se le ocurrió intentar el gol desde lejos y, desafortunadamente, la pelota topó con el larguero. Pero aquello fue como un toque de rebato y un minuto después Koke vio la posibilidad de mandar el balón a espaldas de la zaga griega, lo que equivocadamente no se había hecho hasta entonces, y allí acudió Morata quien controló la pelota con el pecho y remató de volea. Fue gol y pareció que al fin estábamos viendo un partido de fútbol. Más cambió el resultado en la segunda parte. Y tras el empate se jugó casi a la desesperada y Luis Enrique cambió cinco jugadores, pero sólo sirvió para que se vieran ataques con más rapidez y ansias de las que se habían expuesto tras el tanto de ventaja. Mal comienzo y necesidad de profunda reflexión.

Posdata. La transmisión de Juan Carlos Rivero es bendición. No agobia, no habla como un relator radiofónico como hace algún colega suyo. Un gozoso descanso para el telespectador.