El empate benefició al Barça

El Atlético no supo ganar. En la segunda parte perdió cuatro ocasiones de gol. El Madrid perdió una y en la segunda empató. El Atlético jugó la segunda mitad en plan conservador, de acuerdo con el espíritu habitual de su entrenador, cuando está con ventaja, y pese a los cambios para reforzar el centro del campo perdió el balón, se lo apropió el Madrid y llegó el empate. El Atlético no está desahuciado porque aun tiene cinco puntos de ventaja y un partido por disputar contra el Athletic Club, pero la clasificación está más apretada. El Madrid sigue a cinco puntos del líder y el Barça a dos. Tal vez el mejor parado del derbi fue el Barça. No se escapó el Atlético y no se le igualó el Madrid.

La Liga está en juego cada vez que hay partido entre los tres grandes. En el Atlético-Madrid había más motivos porque la derrota madridista, y con los colchoneros con un partido por disputar, la ventaja se iba a considerar casi decisiva. En estos casos se puede presuponer que también está involucrado el Barcelona, pero el derbi madrileño ocupó toda la atención. No importaba tanto que los azulgrana hubieran ganado en la víspera y de nuevo se hubieran asomado a la cresta de la ola.

En el Metropolitano había novedades en las alineaciones y ellas no aportaron momentos decisivos en el juego. Reapareció Trippier tras el castigo que le impusieron en Inglaterra y volvió al equipo Carrasco, para aportar peligro por la banda izquierda. Volvió Benzema, que había sido el gran deseo de Zidane y fue la solución con el tanto que valió la igualada. El entrenador madridista volvió a confiar en Rodrygo uno de esos Pelés brasileños a los que hay que aguardar aunque su proyección no acabe de ser nunca un prodigio. Mendy creó más peligro por su banda que Rodrygo y Vinicius juntos.

Zidane recurrió a sus clásicos con el centro del campo con Casemiro, Kroos y Modric. Su intención era manejar la pelota. Simeone nunca descansa en sus hombres más en forma para la dirección del juego. Confía más en el fútbol colectivo y el sistema conservador que mantiene en la defensa. Trippier, Savic, Felipe y Hermoso fueron esta vez la base en que acomodarse, Con Correa y Carrasco volcados a la bandas buscaba crear oportunidades para Suárez que llevaba varias jornadas sin marcar. Fue Llorente quien llegó antes que Nacho a la disputa de un balón y su rápida carrera la remató Suárez y el partido se pudo de cara para el Atlético, que una vez más se hizo patente el sistema de contragolpe para buscar el disparo cercano a los dominios de Courtois. Así se desarrolló parte del encuentro. Una vez más Simeone confió en sus corredores de fondo más que en Joao Félix que se volvió a quedar en el banquillo hasta la segunda mitad. Fue mientras no entró en su depresión y prefirió jugar con cinco defensas cuatro centrocampistas y un islote, Suárez, por delante.

A Zidane le salió bien el cambio de Rodrygo, y Asensio por Valverde y Vinicius. Sobre todo fue el uruguayo quien aportó más consistencia en el juego de ataque. La aportación de Kondogbia solo fue a efectos de poner más obstáculos por el centro y ello tampoco sirvió. El Madrid se hizo con el mando y en el último cuarto de hora no era difícil presagiar que el empate iba a llegar.

Benzema estuvo a punto de marcar antes del gol que le dio un punto a su equipo. Fue en doble actuación de Oblak lo que le impidió llegar a la meta de los suyos antes de lo que lo consiguió. Zidane soñaba con Benzema y estaba justificado.