El Barça, a la épica, en la prórroga, finalista

Un gol espectacular de Dembelé y un tanto de de cabeza de Piqué en el último minuto dieron al Barça la participación en al prórroga. El Sevilla, que tuvo la oportunidad de poner la eliminatoria imposible para el Barcelona con un penalti a favor, tuvo que vivir gran frustración. Primero porque Ocampos lanzó el castigo que Ter Stegen detuvo al intuir por donde iba la pelota. Los sevillistas tuvieron que defender el pase a la final con diez hombres en la prórroga por expulsión de Fernando y culminaron su gran decepción cuando en la primera parte de la misma  Brathwite remató un centro de Alba y puso la eliminatoria en favor de su equipo lo que equivalía a disputar la final de la Copa. El Barça remontó la eliminatoria cuando parecía que todo estaba en su contra. Y ello sin que Messi marcara un gol.

A Koeman, entrenador del Barcelona, le pareció más adecuado jugar con tres centrales, Piqué, Lenglet y Minguesa y colocar en las bandas como adelantados y a modo de extremos a Dest y Jordi Alba. A Julen Lopetegui entrenador del Sevilla, le valía más la presión muy alta de su equipo para evitar que el Barça llegara a su área creando problemas. Los dos sistemas tenían como fundamento la explosión física de los equipos. Uno, para impedir el juego del otro y, este, dispuesto a hacer nula la presión con juego rápido y en llegadas al área el portero checo siempre con peligro.

La superioridad barcelonista del primer tiempo solamente se reflejó con un gol. Los sevillistas con la eliminatoria en sus manos para resistír optaron por reforzar el centro del campo para evitar el segundo tanto azulgrana que podía llevar a la prórroga. Con  las fuerzas físicas más contenidas los sevillistas supieron defenderse mejor e incluso forzaron un penalti que con toda claridad le hizo Mingueza a Ocampos. Los ataques azulgrana con más corazón que clarividencia quedaron en nada las más de las veces. El Sevilla, con fútbol conservador de la segunda mitad no obtuvo el resultado apetecido. Y eso que consiguió que los barcelonistas vivieran casi la imposibilidad de remontar con su obsesión por buscar por el centro del área la jugada salvadora de Messi. Los goles llegaron por balones enviados desde las bandas.

No hubo que esperar demasiado para comprobar que el conjunto barcelonista, que precisaba remontar el 2-0 en contra, tenía prisa para, al menos. equilibrar la balanza. Salió tan de estampida que hubo casi consecutivos cuatro disparos puerta. El quinto fue gol. Fue una jugada de Dembelé, que definitivamente es el jugador por el que apostó tanto dinero el club. Con anterioridad ya había disparado con firmeza aunque sin que el balón llegara a su destino.

Los sevillistas no pudieron detener al Barcelona hasta bien pasada la media hora. Pero tampoco lograron crearle demasiados problemas a Ter Stegen quien sólo en una salida de puños vio cerca el peligro. Dos remates de cabeza le llagaron a las manos blanditos.

El Barça llegó bien por la banda izquierda en la que la sociedad Alba- Messi está ahora reforzada con Pedri. Por esa banda llegaron los mayores peligros. Dest intentó entrar por su zona, pero Acuña le ganó todas las intenciones. Un extremo más eficaz habría proporcionando al equipo que necesitaba los goles para no ser eliminado, más oportunidades y con ello habría equilibrado las jugadas de la banda izquierda.

El Sevilla incomodado cerca de su área solamente trató de hallar alguna carrera, alguna contra en la que Nesyri o De Jong pudieran inquietar al guardameta azulgrana. Fue insuficiente y seguramente tendrá que meditar las razones por las cuales una final que tenía en la mano se le esfumó.