Bartomeu, otro presidente encausado

La jornada estaba preferentemente dedicada al partido de Valdebebas entre Real Madrid y Real Sociedad. Los madridistas necesitaban ganar para seguir en el pelotón de cabeza a la espera de un pinchazo del líder. La Real seguía animada a ganarse un puesto en Liga Europa para la próxima campaña después de la dolorosa eliminación que acaba de sufrir. Y todo pasó a un segundo plano porque los Mossos de Escuadra entraron en el Camp Nou para fiscalizar su contabilidad y especialistas del grupo policial arrestaron a Josep María Bartomeu y a tres de sus más directos colaboradores durante su presidencia.

El golpe fue inesperado y ni los más pesimistas y enemigos de la directiva presidida por el dimitido Bartomeu podían presuponer que en horas veinticuatro pasarían  a depender de la justicia. Las actuaciones durante su mandato ya no eran cuestión deportiva. No importaba si los fichajes habían sido afortunados y si los contratos con Messi estaban dentro de un orden. En Barcelona se ha entrado en la etapa más dolorosa de la entidad. Deportivamente, el equipo ha ido de Herodes a Pilatos y aunque ahora se comenzaba a pensar en la posibilidad de recuperarse en la Liga y aspirar a la final de Copa del Rey, toda cuestión futbolística pasó a segundo plano. Hasta el Madrid quedó para titulares de menor cuantía. El Barça consumió toda la actividad periodística de la jornada y se cree que la historia continuará. Será un serial que, inevitablemente, condicionará las elecciones a la presidencia, previstas para el próximo domingo.

Bartomeu se la jugó contratando a una empresa para crearle buena imagen y al tiempo poner en solfa incluso a algunos jugadores y, especialmente, Messi y Piqué. Ese contrato es el que está en cuestión y el que ha sido el detonante de las actuaciones policiales y las presumibles actuaciones judiciales de las que los encausados saldrán perjudicados aunque solo fuera personalmente, es decir, con imagen muy deslucida e indudablemente el propio club acaba tocado. Las elecciones del próximo domingo ya no tienen motivos de euforia. Quienes están dispuestos a votar en favor de uno de los tres candidatos, probablemente, meditarán si es conveniente poner su voto en favor de un individuo que tal vez no sea mejor que el detenido por los Mossos.

El Barça lleva años en los que no se halla. Ya con José Luis Núñez tuvo serios problemas y con la presidencia de Sandro Rosell se vivieron días de fuertes polémicas y visitas a los juzgados con los dineros del fichaje de Neymar. Rosell acabó en la cárcel aunque, posteriormente, fue totalmente exculpado y aunque ahora intente que se le restituya el buen nombre lo padecido ya no se lo quita nadie.

El futuro de Bartomeu es incógnita. Un tercer presidente barcelonista presidiario sería demasiada afrenta para una entidad que durante muchos años ha sido espejo deportivo e incluso imagen política del catalanismo.