Ayer Mbapeé, hoy Haaland

Ayer fue Mbapeé. Hoy Haaland. Ayer humillaron al Barça y hoy al Sevilla. Ayer vinos un buen partido de fútbol con dos equipos que se plantearon el partido de forma muy diferente. El Barça pretendió jugar a su estilo y el PSG al suyo que es mucho más diabólico. Ayer vimos un jugador que gusta al Madrid y que podría ser el bombazo de Florentino Pérez si el club estuviera en posesión de una contabilidad sustanciosa. Hoy hemos visto al futbolista que gustaría en el Bernabéu por encima de cualquier otra condición. Es rubio, como los mejores que he tenido el club, es alto, tiene buena planta, juega al fútbol con claridad, precisión y sentido del ataque y posee una condición goleadora como muy pocos en el actual panorama futbolístico europeo.

El Borussia de Dortmund no está este año en su mejor forma. No es el adversario número uno del Bayern y ello sorprende cuando se le ve jugar un partido de máxima competición continental. Salió sin concesiones de ningún tipo y se topó en el minuto 7, con un disparo de Suso que Hummels desvió e inutilizó la estirada de su portero. Fue comienzo espectacular para el Sevilla y muy esperanzador dado que plantaba cara al adversario. Pero duró poco el tu a tu. Los alemanes impusieron su fuerza, su fútbol rápido de pases verticales buscando el área contraria y tardaron poco en lograr el empate.

Y fue cuando comenzó a brillar el espectáculo Haaland. Fue el momento en que se le vio pletórico y capaz de llevar a su equipo hacia la victoria. Participó en la jugada del empate. Dahoud aprovechó el pase final y marcó. Fue acto de colaboración. Después vivieron los momentos de protagonismo. Marcó el segundo a pase de Sancho y el tercero con la colaboración de Reus. En ambas ocasiones comenzó la jugada y en el segundo se llevó a medio Sevilla detrás sin que nadie pudiera cortarle el paso.

Nos hemos pasado muchas crónicas ponderando la fortaleza de la defensa sevillista y especialmente de las condiciones de Koundé, que sirve para zanjar conflictos en su área y crear problemas en la contraria. Contra Haaland y compañeros pareció que esa zaga tan firme y deseada por algunos clubes de primer orden perdió posición e inteligencia para seguir cortando los arranques contrarios. La zaga de Nerviòn pareció no existir cada vez que Haaland arrancó con velocidad envidiable y la conducción del balón con precisión.

Ayer nos vimos a Messi mas que esporádicamente. Hoy nos hemos perdido la presencia jugadores que nos han habituado a verles dominadores. Hoy los relámpagos han  sido propiedad de Haaland, pero en ello ha habido más luz y sonoridad que en el trueno. En  la mitad el partido ya se tenía sensación de que lo mejor que se podía hace era rendirse con orden y dignidad. Sin embargo, Lopetegui cambió el sistema, colocó tres centrales para buscar más entradas por las bandas y echó mano de los cinco cambios posibles. Ello, y la actitud más conservadora del Borussia, propició más interés y la posibilidad de que los sevillistas lograran un cambio sustancial en el marcador. El segundo gol fue un alivio y además envalentonó al equipo de manera que el conjunto germano acabó pidiendo la hora.