Mbappé, el heredero de Messi

El partido Barcelona-PSG estaba marcado por figuras individuales más que por los conjuntos en los que había grandes futbolistas. Y sucedió que fue la importancia de un gran conjunto, el PSG, lo que determinó que, por encima de las individualidades, cuando hay un espléndido conjunto los partidos se resuelven de acuerdo con lo exhibido. Lo expuesto por el conjunto parisiense fue superior a lo que trató de dictar el Barça. En la primera parte casi hubo igualada en la posesión del balón y la creación de oportunidades de gol. En la segunda, al equipo barcelonés se le hizo el partido muy largo. La superioridad del ganador no admitió discusión. El Barça de hoy no tiene nada que ver con el que llegó a humillar a su adversario. Y Mbappé, que se marcó un triplete, escribió la página que tendrá que leer con dedicación Florentino Pérez si finalmente opta por fichar un gran galáctico. Es, evidentemente, el heredero de Messi en el fútbol europeo.

Los prolegómenos estaban dedicados a Neymar y las posibilidades de que pudiera volver al Barça y Messi, que por el contrario podía marcharse a París con su amigo Neymar. Entre los dos estaba la otra gran estrella, Mbappé que había que contrastar en el juego con Messi. Consumada la ausencia del brasileño las miradas tenían que converger en el todavía barcelonista y el francés deseado por el Madrid. El protagonismo aunque ambos marcaron los goles del primer tiempo estuvo más en el juego de los equipos que en los destellos de las individualidades. El vencedor fue el francés.

No fue dueño del balón el Barça porque delante tuvo un once muy equilibrado, potente físicamente y dotado de grandes cualidades técnicas. El PSG arrancó siempre desde la bandas y en el centro con Paredes y Verratti de mandones sus oponentes no acabaron de imponerse. Florenzi y Kurzawa, por ejemplo, tuvieron presencia en la creación de los taques. En el equipo barcelonés, Pedri tardó unos minutos en dejarse ver y fue autor de un mal pase que pudo haber costado un gol y que, consciente de su fallo, regresó y despejó la pelota cuando iba hacia las mallas de Ter Stegen.

El Barça marró las mejores oportunidades para abrir ventaja en el marcador, Dembelé y Griezmann tuvieron la ocasión de batir a Keylor Navas y enviaron muy desviados sus disparos. Icardi también tuvo su oportunidad y en la contabilidad de las llegadas al área contraria hubo que consignar que Ter Stegen tuvo más trabajo que Keylor Navas. Mbappé dio noticia de su presencia en el primer minuto e Icardi estuvo siempre en la pomada. En el conjunto azulgrana hubo imprecisiones por parte de Dembelé y Griezmann y a Messi no se le vio como necesitaban sus compañeros.

Los parisienses se impusieron en rapidez, dedicación en todas las parcelas del campo y claros conceptos con los que atracar la portería de de Ter Stegen. El PSG no se entretuvo en jugadas con florituras ni parsimonias en la creación. Jugó con velocidad en las arrancadas y supo aprovechar los contragolpes en los que la defensa azulgrana dejó batido a su guardameta.

Los varios cambios a que recurrió Koeman no solventaron nada. Fueron casi brindis al sol.