La ilusión sigue siendo atlética

A Patrocinio le faltaba un hervor, pero tenía gran sentido de la belleza y de ahí que en la cartera llevara siempre la foto de una gran artista. Ava Gardner, por ejemplo. Patrocinio mostraba aquella fotografía, que había recortado de una revista de colorines y afirmaba que era su novia. Cuando alguien deseaba disgustarle le decía que no era verdad, que aquella señora no vivía en el pueblo. Patrocinio no perdía la calma y expresaba: “De ilusión también se vive”. Era su lema para todas aquellas situaciones en que se le llevaba la contraria. Llevamos un par de semanas en que en algunos medios se hace referencia a que la distancia entre el Atlético de Madrid y el Real es sólo de cinco puntos, lo que es verdad a medias porque los colchoneros han jugado dos partidos menos que su adversario. Me temo que desde el punto de vista atlético cabe decir, refiriéndose a su gran rival, que de ilusión también se vive. Sospecho que agarrándose a la mucha competición que queda por delante a los madridistas les puede resultar saludable pensar que de ilusión también se vive.

No veo que sea incompatible para el Barcelona, después de golear al Alavés con doblete de Messi, que parece reaccionar y emprender la senda habitual, vivir con la ilusión de que todavía es posible alcanzar al líder. El Atlético con 21 partidos jugados suma 54 puntos; el Madrid, con 23, tiene 49 y el Barça, con 22, está con 46. Lo que varía en el fin de semana es la segunda plaza si quien suma primero es el equipo azulgrana.

Ciertamente, en el Bernabéu, pese a los muchos dislates ligueros no se ha perdido aún la esperanza de alcanzar la cima. Entre otras razones, porque los vecinos han sido especialistas en malograr una campaña y nunca está de más pensar que puede volver a ocurrir. Visto el panorama desde el puente el conjunto más fiable es el atlético. Mantiene regularidad aunque en algunos partidos la victoria la haya obtenido casi por los pelos. Tiene la ventaja de una gran defensa, ha ganado en el centro del campo y, sobre todo, cuenta con la capacidad goleadora de Luis Suárez, regalo que le hizo el Barça y que en lugar de envenenado ha sido pastel de gloria, o bocatto di cardinale que debió ser la gloria gastronómica que llevaron los Borgia a Roma. La ilusión atlética está mucho más fundamentada que la de madridistas y barcelonistas. Pero no es malo vivir con ella.

Posdata. El Valencia pasó por Valdebebas sin fervor. El propio capitán, Gayá, denunció la falta de ambición del conjunto. Seguro que habrá quien culpe a Gracia, que no he tenido tiempo ni de coordinar los tres refuerzos, que a lo peor, tampoco lo son.