Peter Lim, nefasto empresario singapurense

Hace unos años, el Sevilla necesitó la ayuda de un empresario, representante de futbolistas, para componer un equipo. En ese tiempo el Valencia navegaba con viento en popa. El Sevilla remontó la crisis y con austeridad en los presupuestos, buen tino en el nombramiento del secretario técnico fue fichando grandes jugadores con los que, posteriormente, con sus venta, fue mejorando económicamente. El Valencia, que el año pasado fue campeón de Copa, y aún no ha sido sustituido en el historial, labró su desgracia en el momento en que sus dirigentes, especialmente el presidente Amadeo Salvo, no supieron salvar los problemas económicos y pusieron el club en manos de un singapurense que no ha hecho otra cosa que malversar cuanto ha tocado.

El Sevilla tiene en el club a Monchi, exguardameta, que sabe manejar el mercado con enorme acierto. De su magnífica dirección han surgido media docena de títulos europeos. Hoy es claro aspirante a clasificarse de nuevo para la Liga de Campeones. El Valencia, que el año pasado celebró su centenario con la conquista del la Copa del Rey en Sevilla, encontró su condena porque al accionista mayoritario, que no tiene la menor idea del fútbol y que junto a su socio, Jorge Mendes, ha ido desmantelando la plantilla valencianista, no le gustó el titulo. Marcelino, el entrenador, fue destituido y poco después corrió la misma suerte Mateu Alemany. Los dos hombres que habían sido clave en la formación de un gran equipo, de la participación en la máxima competición europea y del nacimiento de jugadores con cartel internacional, fueron despedidos. Con un tal Anil Murphy, que al parecer es del cuerpo diplomático de Singapur, no del Vaticano, la República Francesa o el Reino Unido, dirige el club con el teléfono en el oído porque es Peter Lim quien, desde Singapur, hace y sobre todo, deshace.

Salvo, que llevó al club a la ruina al promover la venta de las acciones que adquirió Lim, es responsable directo de la desgracia del Valencia. Pese a que en la ciudad hay varios grupos dispuestos a emprender la recuperación el club, la penuria valencianista parece no tener remedio.

En Sevilla, el equipo sufrió la humillación de verse eliminado en menos de media hora. El entrenador, Javi Gracia, otra víctima del empresario, no puede componer un conjunto que pueda codearse con los mejores. Ahora, lucha por no descender a Segunda y de ahí que en el Sánchez Pizjuán alineara a futbolistas que componen el equipo B, Algunos de los mejores los guardó para enfrentarse al Elche en Liga. En ello hay tres puntos de los que pueden ayudar a no descender. El Sevilla es hoy ejemplo de buena dirección. El Valencia es la antítesis. Uno va hacia arriba y el otro camina hacia abajo.

Posdata. El Valencia ha perdido esta temporada a Parejo, Coquelin, Rodrigo, Garay, Ferrán Torres y Kondogbia. Lim ha hecho caja, pero ha arruinado al club de fútbol.