Messi en varios capítulos

La final de la Supercopa ya tiene varios capítulos a que acogerse para convertir lo sucedido en La Cartuja en una especie de serial con espacios lacrimógenos y escenas cómicas. La primera cuestión a debatir es el castigo que las autoridades futbolísticas impondrán a Leo Messi. Partiendo de esta cuestión llenaremos páginas poniendo en circulación la teoría de que la pena inclinará al jugador a fichar por el París Saint Germaín, donde coincidirá con su amigo Neymar y la estrella francesa Mbappe. Un trío para conquistar la Liga de Campeones. Con esto empezamos a invalidar el resultado de las elecciones a la presidencia del Barcelona porque los tres candidatos sin Messi son brindis al sol.

Dicho esto, que tendrá recorrido, nos tenemos que centrar en algo que tiene inmediatez; la sanción a Messi por agresión a Villalibre, jugador que en el fútbol es arma practica y que humanamente haría feliz al desaparecido compositor vasco Carmelo Bernaola, ferviente seguidor del Athletic, por su doble condición de goleador y músico. Villalibre viajó desde Bilbao con la trompeta en su mochila seguramente, porque confiaba en que habría triunfo y, consecuentemente, interpretación espontánea del himno de los leones.

Messi tuvo la reacción natural del hombre que vive una inesperada frustración y lleva la sangre hirviendo porque, además, los marcajes le han constreñido y evitado que obtuviera con sus juego y sus goles la victoria. Messi corrió perseguido por Villalibre y, probablemente, en defensa del presunto sancionado se argüirá que estaba siendo molestado y con falta no señalada por el árbitro, por su compañero de carrera. Messi, nunca debió hacerlo, respondió seguramente harto de los acosos y derribos, pero el guantazo, o así, fue reacción que puede ser considerada, según se interprete, violenta o propia de quien se revuelve por no sentirse protegido por el colegiado.

Vamos a vivir agrias polémicas por el concepto reglamentario que se aplique a Messi y habrá disconformes si el juez no recurre al artículo de mayor sanción. Si tal no sucede tendremos argumentos en los que se sacará a relucir la teoría de que los grandes están más protegidos.

Posdata. Marcelino fue destituido en el Valencia por ganar la Copa. En este caso puede estar tranquilo. En San Mamés no manda Peter Lim.