Un desahuciado clasificó al Barça

¡Que lo repitan! El Barcelona se clasificó para la final de la Supercopa tras prórroga y lanzamientos de penaltis. Hasta el instante en el que desahuciado por Koeman, Riqui Puig marcó el gol definitivo, la emoción se mantuvo como en partidos en que se juega un titulo. Fue preciso que la tanda de penaltis pusiera en ridículo a algunos lanzadores y que Ter Stegen volviera a salvar a los suyos para que se resolviera la contienda. Hasta el cuarto lanzamiento, el de Dembelé no hubo goles. Y aunque Pjanic puso el 2-0 a su favor, el tanto de Merino y el increíble fallo de Griezmann permitió a Januzai empatar a dos dianas. Riqui Puig tuvo en sus botas el salvamento y lo consiguió. El partido mereció la pena. Hasta el extremo de que no es exagerado afirmar que encuentritos como este merecen ser vistos hasta grabados. La Real cayó, pero mereció tanto como el Barça alcanzar la final en la que han de entrar Madrid o Athletic.

El Barça sin Messi precisa que Ter Stegen mantenga el cero en la portería. El guardameta alemán cortó la primera gran ocasión de la Real y después el equipo azulgrana, que no había conseguido dominar al adversario comenzó a encontrar a Pedri y en la mejor oportunidad de ataque, Braithawaite le prestó la pelota a Griezmann y este la envió al centro del área donde De Jong remató de cabeza como un auténtico ariete y el marcador se puso en ventaja. Hasta ese momento la superioridad que se suponía al equipo barcelonés no se había manifestado en plenitud.

La pasada Supercopa fue invento federativo en el que le mangaron unos millones al Valencia que era el campeón de Copa y tenía plenos derechos para jugar la final. El viaje al Golfo produjo pingües beneficios de los que se beneficiaron más quienes no tenían derecho a jugar la final de haber mantenido la norma. Este año la anomalía está en que disputan la Supercopa dos equipos que aún no han jugado la final copera, Real Sociedad y Athletic de Bilbao. El Madrid lo hace por campeón de Liga y Barcelona tal vez porque es el Barça.

Afortunadamente, los partidos de esta competición tienen sedes andaluzas donde el frio, aunque superior al de otros tiempos, es más aceptable que los de campos en los que se ha jugado bajo cero enfrentamientos de Liga. Del Barça, con la aportación de jóvenes como Pedri y Dembelé trató de dar prestancia al partido. Dembelé que fue el anárquico creador de problemas a la zaga realista fue la alegría por la banda derecha, En la izquierda, Jordi Alba sin su habitual padrino, Messi, entró menos en juego. La diferencia de este Barça con respecto al de partidos anteriores está en el hecho de que el entrenador ha conseguido hallar una función mucho más creativa a De Jong. Más adelantado refuerza las posibilidades de ataque.

La Real llegó con antecedentes poco entusiásticos porque ha bajado sensiblemente con respecto a una buena parte de los partidos ligueros en los que sentó plazo de aspirante a lugares europeos, no se amilanó ante el Barça y con espíritu eminentemente luchador logró equilibrar el juego durante muchos minutos. Al gol de De Jong respondió, aunque de penalti, con diana de Oyarzabal que engañó a Te Stegen. El empate dio nuevos aires.

Teer Stegen y Remiro tuvieron que lucirse para que el juego llegara a la prórroga y en la misma, a pesar de los muchos minutos disputados ambos conjuntos mostraron calidad y entusiasmo de aspirantes a la gloria de las finales. Pese al tiempo de juego todos llegaron esforzándose al máximo. Todos merecieron el aplauso general. Con gente en las gradas las ovaciones habrían sido constantes.