Volvió Messi, acompañado por Pedri

Messi ha vuelto. Messi sonríe. Messi ha encontrado en Pedri alma gemela. Messi ya cuenta con el canario además de Jordi Alba. En el Barça que ha revitalizado Messi, Dembelé está justificando las razones por las que fue contratado. Messi, el ya viejo diablo, con la renovación juvenil se siente otro y ha recuperado parte de la puntería y ha vuelto a marcar goles. Es como si de pronto se hubiera producido un milagro. Tuvo que ser en partido importante, ante adversario de fuste y que además estrenaba entrenador, en el que el Barça pareciera otro muy distinto al de jornadas anteriores. La disputa de un encuentro aplazado ha servido para que hayamos visto un equipo parecido al que en otros momentos encandiló.

Messi estaba jugando adormecido. Se enredaba él solo cuando pretendía resolver jugadas casi imposibles porque estaba sometido a marcajes implacables. Se le veía mohíno y por ello se hacían todo tipo de cábalas. Daba la impresión, o al menos algunos así lo creían, de que jugaba a disgusto, que estaba enfadado con el club y que además se había quedado en el equipo sin su gran amigo Luís Suárez. Parecía que no se hallaba, que no encontraba con quien comulgar. En San Mamés volvió a tomar la pelota a crear jugadas y a rematar a gol con el ansía de matador que tuvo campañas atrás. Ya se canta que quiere ser de nuevo Pichichi y ya ha empatado con Suárez, Aspas y Gerard Moreno.

En Bilbao, donde vieron a su equipo con fortaleza suficiente para ganar, y tal ilusión la causó el gol tempranero de Williams, acabaron por confesar que cuando Messi está en vena hay que rendirse a la evidencia de su superioridad. Lo importante no fue solo que Messi se pareciera a si mismo sino que formara sociedad con Pedri y por ello creara un nuevo ámbito de juego. Hasta ahora, Messi únicamente contaba con Jordi Alba y por esa banda se ha cruzado Pedri con lo que parar el juego es muy difícil ya que entre los tres crean ocasiones de gol una tras otra. Messi hizo dos goles y estrelló dos veces el balón en la madera. Con más acierto habría sido resultado de escándalo. Al juego brillante exhibido en San Mamés se añadió Dembelé, que no rehúye el mano a mano con un contrario, y con su rapidez obliga a grandes esfuerzos a los defensas contrarios. El Barça, que ha vuelto a crear ambiente liguero con sus renovados aires, cuenta con dos bandas que obligan a controles exhaustivos. El Barça, que es de nuevo el de Messi, ha encontrado todos los elogios que se perdió hasta esta victoria. Tampoco hay que hacerse a la idea de que aún optará el titulo porque está muy lejos de la cabeza. Sin embargo, si mantiene el espíritu de la Catedral creará incertidumbres en los que le preceden.

Posdata. Unai Simón, el guardameta del Athletic, nuevo en la selección, no fue el jugador más afortunado del partido. Dio facilidades.