Sin dinero, cesiones

Las maniobras orquestales de enero, destinadas a fichar jugadores que compongan refuerzos, se están quedando en muy segundo plano porque en los clubes se trata de vender o ceder más que en comprar. Hace pocos años se consideraba impensable que en plena temporada hubiera canjes, cambios entre clubes con intereses similares y, sin embargo, la tónica actual es la de no hacer ascos a que un barcelonista pueda fichar por el Atlético, como ha sido el caso de Luis Suárez o que un madridista encaje en otro club mientras crece como es el caso de Kubo que ha pasado del Villarreal al Getafe. Jugadores que en la mitad de campaña luchaban contra el equipo que ahora les acoge han de comportarse como si hubieran pertenecido a la nueva casa toda la vida.

Esto, que ha dejado de ser moda, era un hecho que se daba en otras ligas. En Italia, por ejemplo, hubo algún trueque que levantó ampollas, pero ello ha pasado a segundo plano. Lo más sorprendente de la campaña actual ha sido el paso del uruguayo Suárez al Atlético. En este caso ha sido error del club barcelonés que, incomprensiblemente, se ha quedado con Brathwaite para pelear con los centrales y entre él y Suárez existe notable diferencia. Ha sido tanto como cambiar la seda por el percal. Los deseos de abrir hueco en la contabilidad está impulsando a procurar cesiones de futbolistas con el fin de aligerar gastos. Todos los clubes, incluido el Madrid, están obligados a cumplir con el “fair play financiero” y para ello se pueden dar sorpresas impensables. Verbigracia: la salida de Sergio Ramos.

El capitán madridista no se está haciendo a la idea de que estamos en tiempo de vacas flacas. No piensa que tiene que apretarse el cinturón aunque en su caso con un salario de 12 millones de euros anuales una rebaja del diez por ciento, que es lo que baraja el club para remodelar el presupuesto, no es para sentirse humillado. Sergio tiene ya 34 años y lógicamente el club se tienta la ropa.

El Barça para cuadrar cuentas está cediendo jugadores que es tanto como rebajar la nómina. El Atlético se descargó de Diego Costa y ahora piensa en un delantero que sea mucho menos costoso. El Villarreal se ha fortalecido con Capoue por la lesión de Iborra y se ha desprendido de Kubo, jugador que quizá tenga gran futuro, pero su ilusión por formar en el Madrid tal vez la pierda de cesión en cesión. Ni siquiera Odegaard se ha hecho un hueco.

Posdata. El Valencia precisa refuerzos, pero los quiere cedidos. Es lo que toca.