Quieren público a pequeñas dosis

Los dirigentes de los clubes de fútbol y baloncesto están agobiados porque la pandemia ha reducido considerablemente sus ingresos. Aunque se mantienen los ingresos televisivos y publicitarios todo tiene menos valor por el hecho de que no hay público en las gradas y, consecuentemente, se va hacia las rebajas. Javier Tebas y Antonio Martín, presidentes de la Liga de Fútbol Profesional y ACB, respectivamente, intentan convencer a las autoridades deportivas para que el retorno del público a las gradas se vaya produciendo. Tebas confiaba en que en enero sería posible recuperar parte de aficionados en los recintos. Tal y como está desarrollándose la tercera ola de la pandemia empieza a resultar muy complicado ir aceptando la llegada de seguidores a los campos.

Los dirigentes argumentan que la disminución de ingresos ha sido importante. Aunque la venta de entradas no llega al veinte por ciento de los presupuestos es evidente que la presencia de la gente multiplica el valor de los productos que patrocinan el deporte. Un club tan importante como el Madrid ha rebajado su presupuesto para el año que viene en 300 millones de euros y además ha habido pactos con los salarios de los futbolistas. En el Barcelona, tras largas discusiones, se llegó al acuerdo de reducción de las fichas y ello ha sido respiro para tesorería. Medida similar se ha dado, prácticamente, en todos los clubes profesionales. La pandemia ha tenido tal vez la virtud de que ha puesto sobre las contabilidades la tendencia a aminorar los grandes dispendios en fichajes que habían subido la escala a cantidades realmente inasumibles. En la mayoría de los casos hubo desproporción entre lo que salía y lo que entraba. Quizá la desgracia del virus sirva para que la administración de las sociedades profesionales recupere el sentido común.

El fútbol se pregunta las razones por las cuales hay menos peligro de contagio con mil personas en el Liceo de Barcelona, espacio cerrado, que en un campo de fútbol donde en un estadio como el Bernabéu quince o veinte mil personas serían como motitas en una foto. En el resto de campos, con la debida proporción, ocurriría lo mismo. Desafortunadamente, la pandemia es el rayo que no cesa y toda protección es insuficiente.

Posdata. Se avecina la etapa en que se abren las puertas a nuevos contratos. De acuerdo con la pinta de las economías habrá contrataciones a la baja. Más cesiones que fichajes.