Luisito Suárez, más que Xavi e Iniesta

Es tan antiguo como inútil el deseo de establecer los equipos ideales, los once mejores del mundo o los más importantes de nuestro equipo porque tales consultas se suelen hacer integrando épocas distintas en las que las comparaciones son siempre odiosas. Un futbolista de los años sesenta no puede equipararse a uno de los noventa ni viceversa. En el momento actual cuando los medios audiovisuales nos permiten ver, repetidamente y desde distintos ángulos a futbolistas que en el mejor de los casos hemos visto en blanco y negro toda comparación está contaminada. A ello, además, se suelen añadir querencias personales. Estos días ha circulado una lista de grandes jugadores, tenidos como los mejores del mundo y de la historia futbolística y me ha llamado la atención el hecho de que periodistas de hoy no han tenido el menor respeto y recuerdo por Luis Suárez Miramontes, el único jugador español que ha ganado el “Balón de Oro” y que, a pesar del paso de los años, en Italia, especialmente en Milán, continúa siendo un gran ídolo.

Con todos los respetos por Xavi e Iniesta, futbolistas a los que algunos periodistas españoles consideran de los mejores de la historia e incluyen en el equipo ideal, me parece que ninguno de los dos alcanzó la calidad del gallego al que tal vez por su emigración a Italia se le tiene más en el olvido. Luis Suárez, aún Luisito para muchos interistas, jugaba al fútbol moderno. Fue de los que creó el juego del pase medido, del toque excelente, de la armonización del conjunto. Suárez era pionero en lo que años después se ha consagrado como lo más idóneo.
Suárez creció y se consagró en un fútbol en el que mandaba era el pelotazo más que el pase medido y templado. Era la contradicción porque usaba la cabeza más que los pulmones que era por lo que sobresalían algunos futbolistas. Yo vi jugar a Suárez en la final del 64, cuando se ganó la primera Eurocopa. La de Chamartín con el famoso gol de Marcelino que batió a Yashin “La Araña Negra” el guardameta que detuvo cien penaltis, Fue él quien creó la presencia de la selección en los momentos decisivos. Muchos lo vimos en aquél Inter con figuras como Jarzhino a quien el escritor español Vicente Gaos dedicó un poema tan recordable como la “Oda a Platko” de Alberti o los emocionantes versos de Miguel Hernández a “Lolo Sampedro portero del Orihuela”. Luisito era quien ponía a Mazzola o Corso, en situación de remate para el gol porque daba el pase que ahora se pondera porque parece nuevo y se le llama asistencia.

Luis Suárez, por su calidad, aguantó en primera fila hasta el extremo de que Ladislao Kubala aún lo seleccionó y lo colocó de lo que se definía como “líbero”, en un partido contra Grecia en Atenas. En eso puesto también fue maestro, Como Beckenbauer pongamos por ejemplo.

Posdata. Javier Clemente ha terciado en favor de Simeone. “Joao Félix está por hacer y es muy blandito todavía”. Los cambios del entrenador del Atlético son polémicos.