El Atlético ¿tal vez?

El Real Madrid, con un gol de verbena, con los jugadores del Villarreal confundidos por el levantamiento de bandera del juez de línea, empata aunque acaba pidiendo la hora. El Barcelona con gol de regalo de piñata pierde con el Atlético de Madrid. El Madrid juega solidariamente, con todos sus jugadores corriendo y peleando por todo balón y el Barcelona se endominga en el centro del campo y él, el ídolo, el faro, el destinado a decidirlo todo, se limita a caminar. En el fútbol hace años que la parsimonia dejó de ser condición futbolística. Para ganar hay que poner todo esfuerzo mental y físico. El Madrid, con alineación de recurso, consigue un empate que le despega de su gran adversario hasta el punto de que hacer cábalas sobre el final del campeonato empieza a ser algo más que tiempo perdido.

El Atlético de Madrid no entusiasma por su juego y los partidos los gana con esfuerzo físico y con discreta puntería. Con Simeone siempre se cree más en la portería a cero que en la perforación de la contraria, De los tres el que ofrece mayores garantías es el colchonero. Por fortuna para el Madrid hacer de los rojiblancos la cabeza del pelotón no debe ser empresa a la que no se pueda superar. La tradición dice que el Atlético es capaz de las más grandes hazañas e, inesperadamente, de los enormes desconciertos. No obstante, vistas las garantías de madridistas y barcelonistas toca bendecir a los del Metropolitano y pensar que este año, quizá, tal vez, a lo mejor, son capaces de acabar victoriosamente.

El Barcelona ha vivido durante muchos partidos de los aciertos de Ter Stegen y los goles de Messi. Al guardameta se le fue la especie en la salida a por el balón que Carrasco envió a la red y Messi estuvo muchos minutos, demasiados, de paseante en Corte. Hubo demasiados minutos en los que no se inmutó. No se esforzó por llevar a sus compañeros a la estación triunfal. Si Ter Stegen no hace milagros y Messi se convierte en uno más, en el Bernabéu pueden estar tranquilos y en el Metropolitano podría suceder que este año tuvieran la gran ocasión. A Simeone le falta ganar algo importante.

Posdata. Nadal no ha ganado el torneo de los Maestros. Sigue siendo su lunar en el festival de los grandes retos.