Zidane, en la picota

La derrota del Madrid en Mestalla ha causado algo peor que indignación, frustración o desencanto: dolor. No recuerdo una situación en que el alma madridista se haya sentido tan dolorida. La derrota ha traído varias consecuencias y quizá la más inesperada ha sido la de las críticas dirigidas a Zinedine Zidane. Ha habido opiniones que han recurrido más que a la penuria del juego del equipo y a la descalificación de algunos jugadores, casi a cadena perpetua, a la sensación de que el entrenador no es lo que se pensaba de él. Para dejarle a los pies de los caballos en algún caso se ha recurrido al paño caliente de dar por sentado que tuvo mérito cuando conquistó tres copas de Europa, pero lo sucedido en Mestalla ha sido culpa suya absolutamente.

En lo que va de temporada ha tropezado en casa con un recién ascendido y no ha sido brillante en Liga de Campeones a pesar de haber ganado el último partido. Se da por sentado que hay jugadores cuyo ciclo ha terminado. Tanto que hay quienes se atreven a afirmar que no tienen categoría para pertenecer al club.

Morir por tres penaltis y un gol en propia meta define claramente que la parte de atrás no es lo firme que solemnemente se suele opinar cuando se recurre a Sergio Ramos. Éste no fue lo mejor del equipo y lleva tiempo en que tapa sus errores con goles que suelen ser importantes. A Lucas Vázquez no se le puede culpar porque es defensa improvisado. Varane ha cometido tantos errores que le han costado al equipo goles lamentables. Marcelo hace tiempo que perdió condiciones defensivas. Personalmente, siempre he ponderado su capacidad para ir al ataque con facilidad para abrir huecos como el mejor de los extremos. Peo ya está de despedida. Isco nunca ha gustado y no creo que sea por falta de calidad por lo que no rinde adecuadamente. Le falta moral porque hace tiempo que no se le concede condición de titular. Es un marginado. Los jóvenes brasileños, Vinicius y Rodrygo son resplandores en la tormenta y no se les puede culpar de las deficiencias en el ataque, pero tal vez se les canta demasiado cuando hacen una buena jugada o un gol.

El Madrid no está tirar cohetes, pero tampoco está muerto. Zidane nunca fue el inventor del fútbol, mas tampoco es un simple espectador que sabe conducir egos.

Posdata. El Valencia supo reaccionar a pesar de que sus jugadores saben que la propiedad no le guarda el menor respeto. Los penaltis de Carlos Soler, un ejemplo de responsabilidad. Es difícil hallar un jugador que cargue con tanto peso psicológico.