Tarde de VAR en Mestalla

Mestalla vivió una tarde del VAR. Hubo tres goles en el primer tiempo y tuvieron historia. El primero, del Madrid, fue gran disparo de Benzema desde fuera del área. El balón tocó en la cadera de Hugo Guillamón, cambió su trayectoria y Jaume no pudo evitar la diana. Luego llegó el gran festival. Las jugadas en que hubo que recurrir al testigo oculto, el VAR, para que viviéramos situaciones realmente singulares. Lucas Vázquez cometió penalti, claro, Lo tiró Carlos Soler, los repelió Courtois, Soler disparó de nuevo y el balón dio en el poste. El rebote le convirtió Musa en gol. Y surgió el festejo del penalti repetido.

En el VAR observaron que Musa había pisado la raya del área cuando disparó Soler y al mismo tiempo incurrió en idéntica falta Lucas Vázquez. El gol fue anulado y se mandó repetir el penalti. Lo volvió a lanzar Carlos Soler y esta vez Courtois, aunque adivinó la trayectoria, no pudo evitar que el balón entrara en su portería. Con ello llegó el empate.

Hasta ese momento el partido era claramente madridista. Manejaba el balón ocupaba los espacios más importantes y llegaba con peligro a las inmediaciones de Jaume. Y de pronto llegó lo inesperado. El Valencia, que con la igualada se había animado llegó a la portería del Madrid. El remate trató de pararlo Courtois, que se cayó hacia atrás, y cuando recogió el balón ya había traspasado la línea de gol. Otra vez intervino el VAR y otra vez sentenció a favor del Valencia porque las imágenes televisivas eran claras. La pelota había entrado.

La fiesta no terminó ahí porque Sergio Ramos trató de llevarse el balón con un brazo y, pese a que se vio en directo, se consumó por el VAR. Carlos Soler, que había disparado tres veces porque una se la mandaron repetir, se enfrentó de nuevo a Courtois y por tercera vez le batió. Fue hecho singular que un jugador se anotara un hat trick con tres tantos de penalti.

El partido cambió cuando el Valencia consiguió el empate. Hasta ese momento no se podía presumir que lograra imponerse al Madrid. A los jugadores valencianistas, que esta semana recibieron la visita de viejos ídolos de la casa que les animaron a defender el honor del equipo y como sucedió aquella tarde en que Tendillo marcó el gol que sirvió para que el equipo no descendiera y el Madrid perdiera el título, volvió a vivirse el ímpetu de futbolistas a quienes el desvalijamiento de la plantilla por parte de la empresa había convertido en presuntas víctimas para cada tarde.

El Madrid trató de mantener el liderato liguero, pero jugó para el resultado de Cádiz y Sahkthar. Creó más juego y obligó al Valencia a jugar al contragolpe y a defenderse bravamente. Pero tampoco creó muchas ocasiones de gol. Las dos más claras las resolvió Jaume.
Los cambios del Valencia fueron para contar con jugadores menos agotados por el esfuerzo realizado. Los del Madrid no tuvieron el efecto deseado. Kroos, Rodrygo y Odegaard no fueron el revulsivo necesario.

El Madrid vestido de rosa acabó con las mejillas más que sonrosadas. En general, aprobado con reparos de nota media. En el Valencia la valoración es superior porque sacaron de anunciada inferioridad, victoria exultante. El Valencia en otras circunstancias, sin que pesara el deseo de Peter Lim, de destrozar cuanto ha tocado, habría jugado con Ferrán Torres, Parejo, Coquelin, Rodrigo, Garay y Kondogbia. Lo vencedores de esta vez tuvieron todo el mérito que previamente se les había denegado.