El Barça, sin recorrido

Atención pregunta: ¿Esta porquería de fútbol que practica el Barça de Koeman es castigo que habrá que soportar toda la temporada? Sale el equipo barcelonés al campo y en diez minutos consume todo el ingenio, todas las posibilidades a crear emociones ante el gol. Messi consigue que le hagan penalti y el castigo lo convierte en gol. A continuación, Pedri estrella un gran remate en el larguero y Griezmann falla a dos metros se la portería. A partir de ese momento, el Dinamo de Kiev compuesto por el grupo de jóvenes supervivientes al coronavirus, el conjunto de muchachos que han podido componer el equipo, y con edades juveniles, presentó batalla, marcó un gol en el segundo tiempo y dio oportunidad a Ter Stegen para confirmar su gran categoría profesional. Hasta hace poco el Barça ganaba con los goles de Messi y las paradas del alemán. Le queda éste. Salvó al equipo del descalabro europeo.

En los pocos momentos en que la imaginación barcelonista se procuró ocasiones para tirar a gol surgió el guardameta, Neshcheret, de diecinueve años, el que le quedó a su entrenador Lucescu para viajar a Barcelona, y malogró las mejores intenciones de los azulgrana. Fueron los dos guardametas los grandes protagonistas del encuentro
El juego empalagoso, estomagante, del Barça no lo ha inventado Koeman, pero tampoco ha aportado soluciones que transforme el juego aburrido y reiterativo en el pase horizontal. Koeman sigue apostando por Pedri y mantiene a Ansu Fati. Los dos chavales aportan algunos momentos de alegría. El resto es la canción de siempre. Los intentos de paredes contra barrera acaban convirtiendo el juego en ocasión para el bostezo.

Tampoco faltó a la cita Dembelé que parece buscar la complacencia que no tuvo en las dos temporadas anteriores. Koeman, la alegría de la huerta en el banquillo recurrió a Aleñá y Trincao. Fueron dos brindis al sol porque no tuvieron tiempo para dejar constancia de su presencia.

Ganó el Barça con el segundo gol marcado de cabeza por Piqué en centro de Ansu Fati, seguramente se dio por satisfecho. En la segunda parte hubo más Dinamo del esperado. Este Barça no está para festejos. Jugando así los títulos son sueños imposibles.