Sin goles y sin dinero

La victoria del Barcelona en Turín fue alivio, pero no una esperanza porque a continuación, en Liga y contra el Alavés, perduró la inconsistencia del final de la pasada temporada y la incertidumbre de la actual. Es pronto para afirmar que ya arrojado la toalla, aunque no lo es pronosticar que no está para grandes fastos. Fue error destituir a Valverde y no fue acierto contratar a Quique Setién, que se encontró un equipo que presentaba fisuras por las que se escapaban las aguas del buen juego. Bartomeu, que ya no está y que pareció que con su ausencia el conjunto recuperaba viejos hábitos, no era el peor de los males de la entidad. Los graves parten de la errónea política de fichajes de los últimos años. El club invirtió millones desmesuradamente con la única ambición de tener en su nómina jugadores muy cotizados en el mercado intencional. El Barça, la sociedad, se puso a competir con los más ricos, con las sociedades que partían de economía exultante y en algunos casos insultante y se equivocó. La aportación económica, sin controles, no es suficiente para ganar títulos.

Con Bartomeu la deuda creció pese a haber pronunciado tiempo atrás que era la sociedad más potente del mundo. Con contratos publicitarios extraordinarios, notables ingresos televisivos y la siempre fiel hinchada azulgrana ha bastado la pandemia para que la caja se haya quedado en cueros. El Barça, que se creyó a la altura de Manchester United y Real Madrid, está tratando de que los miembros asalariados, desde los millonarios del fútbol a los más o menos modestos trabajadores de la casa, se rebajen los sueldos para hacer posible el equilibrio en los apartados contables.

Quienes aspirarán a ocupar la presidencia tendrán que afinar hasta donde pueden llegar con sus aspiraciones porque no va a ser fácil poseer plantilla competitiva y equilibrio en el “fair play” financiero. A Bartomeu le dimitieron directivos de destacados estamentos y lugares de importante dirección. Algunos de ellos conocen perfectamente las razones por las cuales huyeron de la quema. Probablemente, lo hicieron a tiempo. Ahora, habrá que dar la cara, personalmente, por el déficit del que son responsables subsidiaramente.

Posdata. Por Messi hay que hacer profunda reflexión. Él ya no es suficiente para ganar los partidos.