El penalti que no cesa

Los partidos entre Real Madrid y Barcelona han sido siempre algo más que enfrentamientos deportivos. La historia comenzó en la eliminatoria de Copa de 1943. De entonces a hoy las polémicas, salvo resultados contundentes en favor de uno de ellos, han sido constantes y en numerosas ocasiones han estado mezcladas con cuestiones políticas. La repetición de tantos conflictos ha tenido siempre dos visiones absolutamente contrarias. Los medios catalanes han visto siempre la mano negra arbitral a favor del equipo de la capital. En esta siempre se ha visto con incredulidad las afrentas que han presentado públicamente los azulgrana. No podía ser de otra manera lo ocurrido en el Camp Nou.

Jugó mejor el Madrid que venía de estado depresivo. Falló el Barcelona que acudía tras una visión optimista por el partido en Liga de Campeones. Lo ocurrido ha tenido la polémica más tradicional. Ahora, no basta con protestar una decisión arbitral. Ahora, está por medio el VAR, que en lugar de ser juez de paz, en ocasiones, alimenta el fragor de las batallas. En Barcelona ha aparecido la teoría, que falta por documentar, de que Martínez Munuera, a quien habían dedicado en los medios catalanes ciertas solfas previas, por no considerarle neutral, el asunto de que un juez de línea, falta saber si era su hermano, quien avisó de que antes del penalti había habido falta de Sergio Ramos. Los periódicos barceloneses han hecho hincapié en este hecho y el club parece dispuesto a pedir la grabación de las conversaciones de los colegiados. Sería dramático que se llegara a la conclusión de que se había ocultado la falta previa al agarrón tan claro que la tele ha mostrado repetidamente de Lenglet a Sergio Ramos. Tendríamos para todo el año el motivo de polémica y volver a insistir en el vieja historia de que todo el arbitraje es heredero de Guruceta (que en paz descanse) y si el Madrid volviera a ganar la Liga habría motivos suficientes para desmerecerla.

Jugó mejor el Madrid que el Barça y ello no es cuestión arbitral. No obstante, es evidente que de haber obviado una falta previa al penalti sería razonable argumentar que sin el castigo tal vez el partido habría discurrido por otros caminos.

La discusión se mantiene en vísperas de la competición europea en la que Madrid, que juega hoy contra el Borussia de Moenchengladbach tratará de enmendar la caída ante el Shakhtar y el Barça reivindicarse frente a la Juventus. Más fácil lo primero que lo segundo. Posdata. El mundo y el fútbol siguen, pero parece imposible prescindir de Madrid y Barça.