El Madrid empuja la moción de censura

Barcelona y Madrid llegaron al primer partido del siglo de la presente temporada en profundas crisis. La del club catalán más social que deportiva. La del madrileño absolutamente futbolística. El primero se había reconfortado con el Ferencvaros en Liga de Campeones. El segundo había salido de dos tropiezos humillantes frente a Cádiz y Sahkthar. El Barça ha caído ahora en la crisis deportiva por su derrota frente al Madrid. Éste ha salido de la depresión en que se sumió tras dos derrotas tan inesperadas. Ahora, la crisis barcelonesita es doble. Ha sumado los problemas internos en los que la plantilla está dividida a los de la directiva, pendiente de una moción de censura. Un solo partido ha sido suficiente para que en el Camp Nou las heridas se conviertan en femorales sangrantes y en Valdebebas se haya olvidado el reciente pasado, se sostenga con el presente y se confíe en el futuro. El 1-3 ha acelerado el deseo de que se llegue cuanto antes a la moción de censura.

Koeman apostó por la juventud y Zidane por la veteranía pese a que dejó a Modric en el banquillo, quien posteriormente fue el ejecutor de la estocada final. Zidane quiso poner fuerza en la zona media con Valverde, que volvió a ser el de la pasada campaña y se la jugó con Vinicius como atacante más peligroso. Koeman creyó en Ansu y Pedri más que en Griezmann. A Zidane le salió bien el relevo de Nacho por Lucas Vázquez. A Koeman el recurso de Dembelé solo produjo momentos de cierta emoción nunca concretada en algo positivo. Al Madrid le bastó el arranque con el gol de Valverde y el Barça solo pudo remediar la que se le venía encima con el empate de Ansu Fati que ejerció funciones de lo que se llama falso delantero centro y lo hizo bien. El empate fue jugada de la casa con Jordi Alba corriendo por la banda izquierda.

El partido se sentenció con el penalti de Lenglet a Sergio Ramos prodigioso futbolista que es capaz de simular que previamente le han empujado. Sergio no falló en el castigo aunque Neto adivinó la intención, pero tarde como suele suceder cuando el madridista tira a puerta. Llamar penalti a lo Panenka empieza a ser inapropiado. El penalti es de Sergio Ramos.

En el Barça hubo grandes esfuerzos por llegar al empate y ello le costó desguarnecerse y recibir el tercer tanto. En el equipo, al margen de que Koeman crea que los grandes problemas se resuelven con fervores juveniles, hay jugadores que no son lo que eran. Ahora, que encima le falta Ter Stegen, se comprueba que Messi sigue intentando los imposibles, pero no le salen, Sobre todo, cuando enfrente hay un equipo que le dedica un número de adversarios por los que es imposible pasar. Sobre todo si se ha perdido una pizca de chispa.

Posdata. Koeman improvisa delanteros. Luis Suárez volvió a marcar en el Atlético.