Los jóvenes y Messi, otro Barça

El partido contra el Ferencvaros era examen colectivo. Había que contabilizar tanto el resultado como la actuación de los jugadores barcelonistas y su entrenador. Éste, antes de comenzar, certificó que es quien manda como avisó a Griezmann y lo dejó en el vestuario. Lo convirtió en suplente en el primer partido de Liga de Campeones. Luego, por su gusto y por las circunstancias, el equipo cambió puesto que hubo que recurrir a los cinco cambios. Todo estaba tranquilo, el Barça manejaba el juego y todo hacía prever que la victoria no se podía escapar. En uno de los contragolpes húngaros Ngen, peligroso esprinter, le ganó la pelea a Piqué y éste recurrió al penalti y, además, fue expulsado con roja lo que presumiblemente no jugará contra la Juve en Turín. El tanto húngaro puso más interés al juego.

Contra diez, el Ferencvaros apretó y obligó a los barcelonistas a intentar poseer el balón para que pasaran los minutos sin más sobresaltos. Y ocurrió lo inesperado. En el minuto 82, Dembelé, que había estado intentado la gran jugada desde su banda lo consiguió y le regaló el cuarto gol a Pedri. Faltaba la guinda. Nueva jugada de Messi y regaló para que Dembelé lograra la quinta diana.

En los momentos más comprometidos, los barcelonistas con Firpo, Pedri y Dembelé y finalmente Busquets para afianzar la zona defensiva, llegó la goleada. Al contragolpe con el juego por la banda derecha, especialmente, se resolvió la contienda en la que hubo unos minutos de incertidumbre a pesar de que el marcador seguía siendo favorable.

El Ferencvaros es equipo húngaro de los que recuerda aquellas generaciones de futbolistas reconocidos mundialmente. Entre ellos Ladislao Kubala en cuya estatua depositaron ambos conjuntos un ramo de flores. De Ferencvaros se esperaba oposición a la que había que desmontar si los examinandos obtenían buenas notas.

En tarde de exámenes el primero en someterse a la pegunta importante fue Messi dado que en los primeros exámenes no había dado buena nota. Era incógnita porque existía la sospecha de que a lo mejor no estaba muy por la labor. Y estuvo. Al punto de que creó una de esas jugadas de eslalon que acaba en penalti cuando no se le puede parar. La consecuencia fue el primer gol. Y después condujo las mejores jugadas y estableció complicidad con los jóvenes especialmente con Ansu Fati y Dembelé.

Ansu Fati ha tenido varias actuaciones en las que ha obtenido el aprobado por los pelos. Incluso algún suspenso. Esta vez tenía que recuperar y la asignatura del día la contestó con un gol en jugada en que participo con De Jong que le dio el pase definitivo. Ansu Fati buscó más de una vez el remate y con el gol y su participación en la zona izquierda se ganó el notable.

Había un debú importante. Pjanic, que fue objeto de operación de trueque con Arthur, ha llegado muy veterano y demostró que en el centro del campo puede ser efectivo. Sin embargo, tampoco es el futbolista ordenador, el hombre que de pases de gol con frecuencia. Habrá que esperar.

A Dest, el último fichaje, se le alineó en la banda izquierda pese a ser diestro. Y ello por la baja de Jordi Alba el gran especialista de la zona y colaborador incansable de Messi en las jugadas por banda y con probabilidad de gol. No es el suplente adecuado de Alba para esa zona. Otra cosa será cuando se asiente en la derecha que es su natural. Cambiado a su zona natural mejoró la actuación.

El Ferencvaros dio dos sustos tremendos en la primera parte. El primero acabó en gol aunque anulado por fuera de juego y el segundo con un disparo al larguero que hizo temblar el Camp Nou cuando el marcador aun estaba a cero.

Cuando más felices se las prometía se encontró con Messi en reaparición central y un cuadro de futbolistas incluidos Coutinho y Trincao que tal vez pretendieron hacer cambiar de opinión a su entrenador que días pasados sentenció que su equipo no era favorito para nada.