Koeman cree en el autoritarismo

El Barça tiene un problema con Griezmann, que no acaba de encajar en el equipo. Koeman no va a ser el hombre que consiga que el jugador cumpla funciones importantes en el equipo azulgrana. De entrada ya ha demostrado, como hizo en el Valencia, que no tiene mano izquierda para poner orden en el vestuario. El jugador, después de una de sus buenas actuaciones con la selección francesa, la justificó diciendo que el entrenador, Deschamps, sabe dónde colocarle. Fue una coartada para que lo que hace en el Barça no sea absolutamente culpa suya. Koeman salió con la voz de mando, con expresión autoritaria, con aviso de que quien lleva la batuta es él.

Koeman tiene tendencia a convertirse en individuo cuyas formas no son las más democráticas. Los jugadores, en ocasiones, son difíciles de llevar, pero con acciones tan rígidas como las que suele emplear los problemas se complican. Griezmann no triunfó con Valverde, ni con Quique Setién y tal vez tampoco ellos adivinaron el papel que mejor podía representar. Pero la situación del equipo barcelonista no es sólo cuestión de ordeno y mando. Contra el Cádiz y en el Camp Nou la dirección del equipo no fue mínimamente acertada.

Las medidas que tomó el entrenador, antes y durante el partido, no fueron muy acertadas. Dembelé trató de crear jugadas en las que se podía buscar el gol y fue sustituido por Ansu Fati que lleva tres partidos, dos de ellos con la selección nacional en los que no se parece al que deslumbró. Podría incluso ocurrir que le hayamos dado más carrete del que precisaba un muchacho de diecisiete años. Empieza a parecerse, aunque es pronto para ponerlo en duda, la bengala que alumbra durante unos segundos. Puestos a buscar desesperadamente la victoria recurrió a Trincao y Braithwaite y pensó que Riqui Puig, al que hace poco más de un mes casi había repudiado y le había pedido que se buscara salida, era la solución. Con Koeman tampoco creció la ilusión por Coutinho, que pareció que iba a recuperar el prestigio perdido.

El Barça de Koeman no sabe a qué juega. Entre otras razones, no ha sabido recomponer la delantera tras la ausencia de Luis Suárez, a quien también despreció, y es incuestionable que con Messi tocando por libre no ha sabido hallar función para Griezmann. La vuelta a la competición europea es examen para el conjunto y entrenador.

Posdata. Sin Messi en forma, el Barça carecerá de arreglo cualquiera que sea el entrenador que no sepa entenderle y animarle a ser el mejor de siempre.