Zidane y Koeman, de mal en peor

Es pronto para preguntar si hay alguien que quiera ser campeón. Es precipitado plantearse tal cuestión porque estamos muy al comienzo de la Liga y el fútbol es tan imprevisible en estos momentos cualquier aproximación a la realidad es arriesgado. Visto lo visto, el Madrid no tiene aspecto de ser el equipo capacitado para volver a ganar. Visto lo visto, el Barça no es el conjunto en el que se puedan depositar esperanzas para que desbanque al actual campeón. Ocurre que el Sevilla, al que tanto ponderamos, de vez en cuando tampoco parece lo firme que desearían sus seguidores. ¿Es fiable el Atlético? El equipo colchonero es capaz de vencer con autoridad y, posteriormente, desengañar incluso al propio Simeone. Al menos tiene la ventaja de que no comete gravísimos errores como son perder en casa ante el Cádiz y fuera frente al Getafe. Lo más grave es caer en Valdebebas contra un recién ascendido. No deja de ser preocupante para sus parroquianos tener un equipo incapaz de marcar un gol ante los azulones de Bordalás, alcoyano que tiene la moral tradicional de los del Collao. Es peor, digo yo, que encima, el entrenador azulgrana, Koeman, se enfrente a Bordalás al final del partido recriminándole que uno de sus jugadores no sea del cuerpo diplomático, que no lo es, y probablemente con otro árbitro habría sido expulsado. Pero no es de recibo la actitud de un técnico que ha llenado de dudas al personal azulgrana.

Zidane no tiene las ideas claras y lo prueba el hecho de que en la segunda parte haga cuatro cambios de golpe. Una cosa es que el reglamento actual conceda la ventaja de variar el equipo y otra muy distinta dar a entender que el entrenador no sabe cuál es su mejor conjunto. Zidane consiguió que James saliera de prisa y corriendo por la puerta falsa y que Bale haya sido el peor negocio del club. Peor aún es que haya hundido a Isco y Lucas Vázquez, jugadores que en otras circunstancias, y otros momentos, hicieron buenos servicios al club. Como Nacho, que también estaba a punto de ser despachado y como ha ocurrido durante años es chico para todo. No es un diez, pero si vale siete siempre lo da.

Koeman tampoco sabe lo que tiene entre manos. De ser panadero sería de los que no logra sacarse la pasta de las manos. Contra el Getafe se vieron decisiones incomprensibles. Jugadores a los que señaló y les indicó el camino de la calle como Riqui Puig y Braithwaite jugaron en el segundo tiempo a modo de revulsivos.

Zidane salió malparado de Valdebebas y tendrá muy difícil conseguir que suplentes a los que ha condenado tangan ambiciones futbolísticas. Koeman es la alegría de la huerta. Ni una sonrisa. Es el entrenador que malbarató al Valencia. En el Camp Nou, con un presidente que huele a chamusquina, el entrenador es pecata minuta.

Posdata. En el Madrid y el Barça hubo pocos jugadores que se salvaran. Luis Suárez volvió a marcar, pero en el Atlético.