La Liga, la cuarta

La pandemia ha dejado a cada uno en su sitio. La Liga española, tenida por la más importante del mundo, ha quedado a los pies de los caballos al término del tiempo de fichajes. La Liga española ha manejado menos dineros que las de Inglaterra, Francia e Italia. Clubes tenidos entre los tres mejores y más poderosos del mundo, Real Madrid y Barcelona, han sido superados por clubes de la Premier e incluso de los otros campeonatos a los que se ha mirado por encima del hombro en las últimas temporadas. En la mayoría de las sociedades españolas ha habido más salidas que entradas y numerosas operaciones de préstamo en lugar de fichajes.

El Madrid no ha comparecido en el mercado porque aguarda a mejores tiempos, es decir, al momento en que las obras de remodelación y engrandecimiento del Bernabéu no lastren de manera fundamental los dineros de la casa. Las obras, y porque este momento no era el más idóneo para acudir al mercado a por estrellas como el francés Mbpee, que parece ser la gran operación de la próxima temporada. El Madrid ha jugado al todo o nada. Se ha quitado de encima pesos muertos económicos como los de Bale y James y se ha posicionado en buen lugar de la pista para acudir al próximo mercado. Y además, ha vendido jugadores de la cantera que le han reportado buenos ingresos. En España ha sentado plaza de club metódico, todo lo contrario de los que había sido en años precedentes. No había figura internacional que no aspirase a formar parte del Madrid. Y no había figura mundial por la que la entidad no presentase sus cartas credenciales. El Madrid con las ventas de esta campaña no ha puesto en peligro su contabilidad, no así el Barça que ha vendido y cedido, pero no ha podido acudir a la lonja por falta de posibles. Y lo que es peor, con agujero económico preocupante que, seguramente, favorecerá las encuestas de los adversarios de Bartomeu, y apoyadas encima, por las cartas en las que se pide la moción de censura. Con esta, o sin ella, el actual presidente ya puede preparar su partida del Camp Nou.

Las cuentas del Barça sobre las que había grandes sospechas, la mayoría de las cuales aventadas por exdirectivos, han alumbrado un déficit de 97 millones de euros y una deuda total de 820 millones. La actual directiva, que soñó con acrecentar los ingresos muy por encima de los que había disfrutado, se ha topado con que la pandemia la ha dejado confinada contra la pared. Los días de miel y rosas han terminado y si algo bueno ha tenido la pandemia ha sido que se cree nuevo planteamiento económico para todos los clubes. Un ejemplo palmario ha sido la salida de Thomas Party del Atlético de Madrid. La cláusula de 50 millones de euros no ha sido obstáculo, valladar, ni cortapisa, para que el jugador haya emigrado. Hasta hace un par de años quienes acudían a estos fichajes y rompían el mercado eran clubes españoles. Los lamentos no sólo son por porvenir tan infausto, sino por pasado tan dramático.

Posdata. En Valencia se sospecha que dimitirá el entrenador. La causa, las inclemencias que causa el propietario. Ventas importantísimas y ningún contrato.