La “interpretación” del VAR

El VAR vino para que el fútbol tuviera más grados de justicia y se ha convertido en la nueva versión de las fobias arbitrales. El sistema es defendible porque bien ajustado aporta la seguridad que no proporcionan los árbitros y los jueces de línea. El VAR no está exento de las discusiones de los distintos modos de ver porque en cada decisión hay parte que se siente perjudicada y parte que resulta beneficiada aunque todo apunte a que se ha llegado a la perfecta conclusión de lo ocurrido.

En la pasada temporada, como en la que acaba de comenzar, los espectadores han visto, por medio de la televisión, faltas que han tenido discrepancias entre árbitros que están fuera de la competición. Los que juzgan en el césped actúan con la tranquilidad que no gozaban con anterioridad. Ahora, saben, que en caso de duda, pueden recurrir a que les justifiquen una decisión o les aclaren lo que no han visto de manera borrosa. Los árbitros juegan en este momento con la ventaja de que los graderíos están vacíos y, consecuentemente, no padecen las disconformidades de los espectadores. No hay broncas que les puedan afectar. Pitan metidos en una campana de cristal.

Los principales problemas que han servido para que no hayan desaparecido las polémicas sobre los arbitrajes han sido las cuestiones en las que se ha recurrido a afirmar que ha habido “interpretación”. En las ocasiones importantes no debe contar la “interpretación” porque ello facilita que se cometan errores y, como suele ocurrir, se acaba por afirmar que en caso de duda se defiende al grande contra el pequeño.

Cuestiones debidas a la “interpretación” ha habido cuando se ha decidido pitar una mano cuando no ha estado claro si el balón ha dado en el brazo o en el hombro y ha habido momentos en que los árbitros han ejercido de traumatólogos y han definido donde comienza el brazo. Todas las cuestiones en que se ha recurrido a la “interpretación” han creado confusión. Si mal no recuerdo, y para no citar ejemplos actuales, el exseleccionador Javier Clemente dijo una tarde: “Aún espero que me expliquen las razones por las cuales han anulado el gol de Rodrigo”. Fue una “interpretación” y en esto recae el peor mal del arbitraje con el apoyo del VAR.

Posdata. A Zidane le sobran delanteros, pero en el mercado no abundan las peticiones. No le gustan tres de los que tiene y sería una ironía que se quedara con ellos.