Ansu Fati borró los goles de Suárez

Luís Suárez marcó dos goles en su debú en el Metropolitano. Rakitic hizo un con el Sevilla en Cádiz. Las dos actuaciones agudizaron el morbo con el que se esperaba al Barça. La revolución de Koeman consistió en echar a Semedo. Vidal y Suárez. Lo que podía ser cierto drama en el Camp Nou, si el equipo no respondía a las nuevas orientaciones, tardó nada y menos en ser una fiesta. Los nombres fueron borrados. La imagen triunfal la protagonizó Ansu Fati. En algo más de media hora marcó dos goles y le hicieron un penalti que Messi convirtió en gol. El Barça tardó poco en tomar carrerilla y ello fue la causa de que Ansu Fati se erigiera en el héroe.

Tiene diecisiete años y camina hacia la gloria futbolística a toda velocidad. Cierto que el chaval tiene imaginación velocidad y sentido del ataque profundo, pero hay que hacer constar que tuvo a su favor a Mario Gaspar, que se ha encontrado con la titularidad a causa de la lesión de Peña. Mario estaba en la rampa de salida y se quedó por los muchos años al servicio del club y sus grandes tardes en que mostró sobradamente condiciones para debutar en la selección lo que hizo marcando el gol que dio la victoria ante Inglaterra si mal no recuerdo. En su segunda aparición volvió a marcar el gol decisivo. Hoy no se parece al que fue y ello lo aprovechó magníficamente Ansu Fati. Por la zona volvió a llegar con velocidad y tino Jordi Alba el único “messista” que ha quedado vivo.

El Barça de Koeman tuvo, al margen de lo dicho, el buen encaje que ha tenido Coutinho en su vuelta. Participó en las jugadas que proyectó Ansu Fati. El juego mejoró con su colocación en el campo en el que también tuvo mejoría De Jong. Las miradas no dejaron se dirigirse hacia Messi por aquello de que se le supone que no va a estar muy feliz al haberse quedado y sin el apoyo de Luis Suárez y Vidal con quienes congeniaba personal y futbolísticamente. Anduvo mucho tiempo sin darse a conocer. Solo lo hizo esporádicamente. Sobre todo, cuando acertó a marcar de penalti.

El partido careció de historia porque la superioridad barcelonista fue manifiesta. El Villarreal, para magnificar sus desgracias, Pau Torres marcó en propia puerta el cuarto tanto del encuentro. Al descanso se llegó con el partido resuelto, pero en fútbol no se puede arrojar la toalla y hay que seguir hasta el final.

La segunda parte fue a beneficio de inventario. Sirvió para que Emery hiciera jugar a Iborra, Trigueros y Kubo y Bacca supliera al incansable Gerard Moreno. Koeman hizo también cambios y dio descanso a Ansu Fati propició la reaparición de Dembelé, Coutinho cedió su plaza a Pedri y Griezmann dejó hueco a Trincao.

El final televisivo fue el espectáculo de los fuegos artificiales de las fiestas de la Mercé, que se veían por encima del Camp Nou,