Javi Martínez se despidió con el gol del titulo

La final de la Supercopa de Europa estuvo a punto de ser protagonizada fundamentalmente por los porteros, Neuer y Bono solventaron con gran acierto los momentos de mayor peligro. Ambos evitaron los goles que pudieron haber permitido que el juego no llegara a la prórroga. No ocurrió tal porque en noche en que Lewandowski marró ocasiones de gol clamorosas llegó la oportunidad para el suplente, para el jugador cuya presencia fue requerida cuando la mayoría de sus compañeros ya no podían con las botas y cuando lo hacían se notaba su esfuerzo. Fue entonces cuando un navarro de Ayegui, Javi Martínez, de cabeza, resolvió la final, partido en el que por la ausencia de dos jugadores que suelen poner pausas en los encuentros, Thiago y Banega, que ya no pertenecen a Bayern y Sevilla, se jugó sin concesiones físicas. Hubo sensaciones hasta el final.

El Sevilla se transforma en las competiciones europeas. Sus jugadores parece que dejan en el vestuario un espíritu combativo que se va transmitiendo de plantilla en plantilla y proporciona fuerza y moral para afrontar los partidos más comprometidos. Se ha especializado en trofeos de la Liga Europa y ayer apareció ante el Bayern con la imagen del conjunto combativo que no se ha de rendir incluso en los momentos más desfavorables. Arrancó el Bayern y durante dos minutos se esparció por el campo la sensación de que el favorito iba a demostrar sus mejores virtudes en instantes. Hubo que ponerse en lo peor porque se avecinaba una tromba.

Más no fue tal porque el Sevilla, como cuando Palop tuvo que buscar un remate para seguir en la competición, se arrancó con la misma velocidad que los bávaros y en jugada cosida desde la derecha con Navas, De Jong y Rakitic este cayó en el área empujado por Alaba y el inglés Taylor no dudó ni pensó en el VAR. Penalti y lanzamiento de Ocampos que Neuer pensó que le iba por el otro lado. Los sevillistas rompieron las fuerzas muniquesas que no tuvieron otra salida que buscar el empate a marchas forzadas. Falló Muller, ocasión clara de gol, y malbarató la mejor Lewandowski porque Bono acertó a salir adecuadamente. .

Hubo que aguardar más de media hora para que el Sevilla, que se posicionaba ordenada y firmemente en su terreno, tuvo que aceptar el empate. Lewandowski dejó en bandeja el balón a Goretzha y llegó la igualada. El partido tuvo otro gol muniqués que fue anulado y tanto el delantero polaco como El Nesyri que salió como refresco pudieron haber batido a los guardametas para que la intriga no se prolongara tanto.

Fue espectacular el ritmo que impusieron los dos conjuntos. Fue tan extraordinaria la defensa que planteó el Sevilla que impidió que los delanteros adversarios pudieran llegar al balón con facilidades para el gol. Fue magnífico el derroche del Bayern que no cejó en su empeño de ganar a pesar de que durante muchos minutos tropezó con un muro que le impedía incluso crear la jugada. Su mayor mérito fue tal vez que no desistió. El Sevilla, seguramente, regresará a casa con la sensación de que tuvo el título a su alcance. Nesyri lo palpó. Javi Martínez se despidió con gol que vale la Supercopa. Ahora, regresará a casa.