El mercado, sin dinero

El mercado maneja nombres, pero no tiene dinero. Los diarios están llenos de rumores de posibles fichajes, de contratos inesperados y, sin embargo, hay más ruido que nueces. Más anuncios, que hechos. La realidad está marcada por la falta de recursos económicos en todos los clubes empezando por Madrid, Barcelona Atlético y Valencia. En el Bernabéu los futbolistas saben que este año no habrá fichajes extraordinarios y a cambio ya han pactado, además de la renuncia de parte del salario, lo que hicieron con motivo de la pandemia, y también regalan al club parte importante de las primas por ganar la Liga y la Supercopa. A bote pronto, a la entidad le salen 30 millones de euros de ahorro.

El mercado que está a la vista es de antiguas costumbres. Especialmente, de la del trueque. A ello se están dedicando los directores económicos de las sociedades. La mayoría se anima a contratar jugadores jóvenes con vistas al futuro, pero con poca rentabilidad momentánea. Hay quien ficha para inmediatamente ceder al jugador. Los movimientos telúricos son escasos y algunos de los que se anuncian resultan fallidos.

El Barça pactó la salida de Luis Suárez por la mitad del salario que le correspondía de acuerdo con su contrato. Josep María Bartomeu, que sabe que le quedan dos telediarios en TV3, al conocer que el jugador se iba al Atlético puso pies en pared y dijo no al pacto. Era demasiada humillación pagar a un futbolista para que éste se alineara con un equipo con el que hay que jugarse campeonatos. El Atlético, que pasaportó a Morata, tenía arreglado el pase de Suárez, jugador de los que gustan a Simeone, pero en Can Barça han visto que pagar la cama era demasiado.

El Barça no puede sufragar contratos a su estilo porque no hay recursos en caja. Está tratando de dar salida a salarios de peso y, de momento, ya ha logrado la salida de Vidal. Lo de Suárez era medio apaño, pero ello posibilitaba que en la plantilla entrara un jugador a gusto de Koeman, que por cierto, debe tener parecidas querencias a las de Zidane a quien no gusta casi nadie importante salvo Benzema.

Koeman quiere hacer la revolución echando a los pesos pesados y estampando contra la pared a los jóvenes como Riqui Puig y Pedri. Tampoco está clara cuál es su preferencia salvo que en ella hay jugadores holandeses. Aquí, por lo visto, cada uno tira por su tierra. A Zidane le van los franceses y a Koeman los holandeses.

Lo que no se sabe es qué gusta al principal accionista del Valencia, el singapurense Piter Lim. Bien, a éste o a su socio Jorge Mendes. Lo que está claro es que en Mestalla están haciendo lo posible para que el equipo se estrelle. En Valencia siguen insistiendo en que lo importante es el sentimiento y cabe preguntarse cuál es el de un individuo que ni siquiera acude a celebrar la conquista de la Copa.

Posdata. Morata ha vuelto a Italia. En el Metropolitano no triunfó y económicamente fue tropiezo.