Zidane ya no es intocable

Zinedine Zidane ya no es intocable. Ha perdido parte de la credibilidad deportiva de que gozaba. El empate de Anoeta ha puesto sobre su mandato las dudas que nunca había creado en los medios informativos. El empate, que en otras circunstancias tal vez habría sido considerado buen resultado, en esta ocasión ha sido el detonante que ha hecho estallar algunas inquinas reprimidas. En Anoeta no tuvo su mejor tarde porque no se entendió que con el empate a cero dejara en el banquillo a los dos delanteros centro que tenía a mano. Jovic y Mayoral se quedaron sentados porque el entrenador optó por alinear a Marwin y Arribas, dos jovenzuelos, y ninguno de ellos es delantero con posibilidades de gol, condiciones que poseen los repudiados. Lo auténticamente inexplicable es que Jovic, jugador que costó sesenta millones de euros y fue una de sus peticiones, no le valga. Ello ha hecho que salgan a relucir nombres por los cuales el entrenador madridista no ha tenido ni tiene preferencias.

Jovic forma parte del cupo de operaciones frustradas mientras no se demuestre lo contrario. Ha jugado pocos minutos y se recuerda como excusa para no tenerle en consideración que se marchó a su país durante la pandemia y regresó lesionado. Con Jovic ha habido muchas dudas respecto a las posibilidades que tiene a pesar de que llegó con currículo que justificaba sobradamente su fichaje. Pero Zidane no las despeja.

De Zidane se duda que no haya sabido resolver el problema del extraño Gareth Bale. El jugador tiene pocos defensores, pero siempre queda la duda de qué podría haber ocurrido si se le hubiera mostrado más cariño después de las actuaciones tan brillantes que tuvo especialmente el Liga de Campeones. Probablemente, tampoco los informadores hemos tenido muchas complacencias por las salidas de pata de banco que ha protagonizado. A Zidane tampoco le gustaba James que ya ha comenzado su debú con un gol y destacada actuación.

El entrenador madridista casi se topó con el título de Liga porque el equipo no entusiasmó como antaño y si logró el campeonato fue tanto por sus méritos como por el desastre del Barça que fue de mal en peor a medida que se acercaba el final.

Zidane justificó los cambios del equipo cuando se veía que le faltaba poder en el área contraria, porque no quería cambiar el “dibujo”. El equipo estuvo desdibujado porque no tuvo debidamente a Casemiro que es la aduana del centro del campo y siguió jugándosela con Modric, que ya no aguanta los noventa minutos y por ello lo tuvo que relevar. Kroos acabó extenuado y da la impresión de que le ha perdido la fe a Valverde, que fue jugador destacado en la fase definitiva de la Liga. Al dibujo le salieron demasiados borrones.

Posdata. Gil Manzano no suele tener suerte con el Valencia. Y del VAR hay que poner en dudas muchas de sus decisiones.