Bale ha tomado el pelo al club

El Real Madrid no ha sabido resolver el problema Bale. El entrenador se ha mantenido en su negativa a darle bola y la directiva no ha tomado medidas disciplinarias en los momentos en que el jugador se ha saltado a la torera las normas de la casa. Bale ha hecho lo que le ha dado la gana sin que se le hayan aplicado los reglamentos del club. Nunca se le ha puesto públicamente con sus vergüenzas  deportivas al aire. En el Bernabéu han mantenido la teoría, o al menos una de ellas, de que para vender la borrica hay que ponderar sus bondades. Con Bale no había cuestión porque su valor seguía siendo casi el mismo dado que en el Reúno Unido lo podían rescatar. Su presencia ha sido una especie de “brexit” permanente con lo que ha ganado persistencia y confianza porque en realidad lo trataban como intocable. Que se sepa, ni siquiera le han administrado el palo de las multas por clara indisciplina.

El club no ha tomado nunca la decisión de mantenerlo a raya. Zidane, a modo de regañina como a los niños, podía haber tomada la medida de convocarle en todos los partidos y con ello le habría tenido que montar en el avión o el autobús para alejarle de Madrid y del campo de golf.

Las actitudes del jugador merecían decisiones del técnico como incluirle en la lista de los convocados y no darle equipación para el partido, y ello le habría obligado a permanecer en la concentración. Zidane, puestos a extremar la tensión, podía haber pedido, en los momentos en que ha dicho que estaba lesionado, un equipo médico neutral para confirmar si la dolencia de la que presumía era puro invento.

Lo de Bale no tiene un pase. Podría suceder que la salida fuera en perjuicio de dos. Perderá el Madrid si acepta cederle y además pagarle parte del salario. Perderá el jugador si el club se resiste a darle salida si no es con un traspaso que sea medianamente satisfactorio desde el punto de vista económico.

Bale ha tomado el pelo a la entidad a quienes la representan desde los distintos puestos de mando, a los aficionados aunque ahora no pueden manifestarse por el silencio de la pandemia y a los medios de comunicación con los cuales no ha tenido nunca el mínimo contacto. Y sobre todo, a sus propios compañeros si los ha considera tales, algo que también se puede poner en duda

El asunto Bale se ha enquistado de tal manera que cualquier medida que se le aplique, salvo la de obligarle a cumplir con el reglamento de la casa, será ventajosa para él y ello encocora más todavía.

Posdata. No recuerdo un jugador del Madrid que haya protagonizado tantos problemas y se haya marchado de rositas.