La Liga descubre niños extremo

En el Camp Nou están gozando la presencia de un niño, Ansu Fati. que se ha convertido en internacional con España y parece encaminado a disputarle al mismísimo Messi el liderazgo emocional en Barcelona. En Valencia han descubierto a otro niño de diecisiete años en la banda derecha del equipo. Yunus Musah, británico de nacionalidad, y nacido en Nueva York, llamó la atención a Marcelino hace dos temporadas y anunció que lo subiría al primer equipo. El relevo de Marcelino le cortó el ascenso vertiginoso. Celades no contó con él. Javi Gracia lo ha alineado ya de titular en Liga después de verle en partidos amistosos de pretemporada y ha causado sensación.

Los entrenadores nunca han sido muy partidarios de poner en liza a imberbes sin experiencia. Cada vez que la grada se ha enamorado de un juvenil ha surgido la consideración del técnico de turno, que sin menospreciar mal chaval, le ha rebajado los humos aportando la teoría de que en Primera hace falta más experiencia. Raúl fue un niño al que hubo que ir a buscar al instituto donde estudiaba por la tarde para que debutar en el Madrid.

En los casos de peligro siempre se recuerda a los entrenadores que buscan la revolución en el conjunto, que los grandes problemas deben ser resueltos por los veteranos, que no se deben dejar la patata caliente a quienes solamente están creciendo.

Se da la circunstancia de que los dos muchachos que destacan juegan preferentemente por la banda. Luis Enrique se atrevió más y dejó a Ansu Fati en el puesto de delantero centro contra Croacia. Javi Gracia se ha atrevido a colocar a Yunus en la banda derecha de la que ha desparecido Ferrán Torres, en la operación de almoneda en que ha dejado al club el propietario de la mayoría de acciones. La alegría que proporcionan estrellas crecientes como las dos citadas, que afortunadamente no van a ser las únicas en la presente temporada, practican del fútbol que estaba desapareciendo: el de los extremos naturales.

El lenguaje futbolístico ha reconvertido a los extremos en centrocampistas lo que no deja de ser utopía. Para dar más presencia en el centro del campo se utiliza el nombre de los extremos como medios que han de ayudar a los dos pivotes del centro del campo.

Extremo es una de las labores más apreciadas en la historia del fútbol. La lista de grandes jugadores de banda, que la corrían pegados a la línea de cal y llevaban  la pelota hasta los dominios del delantero centro y los auténticos interiores, es casi recuerdo. Los Epi, Gorostiza, Basora, Gainza, Gento, Collar, Ufarte y Mañó, (añadan los que recuerden con gran cariño por sus virtudes) eran quienes abrían y cerraban aquellas delanteras de cinco hombres. Todos los grandes quintetos comenzaban y acababan con extremos. Ahora, los técnicos suelen pedir que su equipo abra el juego por las bandas y se da la circunstancia de que en ellas no hay extremos de oficio. Es deseable que a los dos citados anteriormente se sumen otros jovencitos que reivindiquen una de las facetas más entusiasticas del fútbol tradicional que nunca ha pasado de moda.

Posdata. ¿Ha habido otro nombre menos elegante que el de carrilero?