La Roja, entre dos luces

Las victorias tienen a bondad de crear entusiasmos e ilusiones. Las victorias, en ocasiones, ocultan la realidad de algunas de las condiciones en que se ha producido el triunfo. Es el caso de la selección española. Ganar holgadamente a Ucrania, que tiene un magnifico equipo, es natural que cree optimismo. Con la goleada ha surgido, además, la constatación de que hay jóvenes en quienes se puede confiar y a quienes hay que delegar el futuro. Cuatro goles son para dar paso al concepto de que el equipo tiene gol. La actuación de Ansu Fati ha dado pábulo a emociones por su calidad, que ya se conocía, y por su desparpajo para buscar el camino del gol. Hacía tiempo que no veíamos un jugador del equipo nacional que levantara tantos ánimos y creara tantas expectativas. Sus diecisiete años ayudan a depositar en él la esperanza de la imaginación, la ilusión del fútbol de ataque y sobre todo, el plus de alegría que aporta al equipo. Ansu Fati necesitará tiempo para asentarse y para que sus actuaciones no sean esporádicas, pero de momento ha puesto en favor del seleccionador la decisión de colocarle como titular algo que a su edad no es dato que estimule a los entrenadores.

Luis Enrique se ha jugado la nueva Liga Europea a la composición de un conjunto en el que lo más sobresaliente es la juventud de la mayoría de sus componentes y la capacidad de progreso que tienen todos ellos. Sin embargo, al conjunto le falta la conjunción necesaria para ser potencia europea. Es poco recomendable que se considere que ya tenemos equipo. La prueba está en las variantes que hemos visto en los dos partidos y los cambios experimentados en el juego de acuerdo con lo que pretende el técnico.

La selección nacional ha ganado brillantemente a Ucrania, pero aún no hay equipo. Será necesario que estos jugadores, y algunos que no ha sido llamado ahora, jueguen con más frecuencia y acaben por entenderse casi a ciegas que es como actúan los grandes conjuntos. Ante Ucrania se constató que entre los futbolistas existe ya una norma a explotar: la de lanzar el balón hacia la banda izquierda por donde se supone que siempre estará el intuitivo y retador Ansu Fati.

En mi opinión, que he comentado tantos partidos de la selección que no logró contar cuántos son porque empecé en abril de 1963 (España, 2; Escocia,6), no ha habido ningún periodista que haya establecido récord como este, he visto más de un amanecer y más de un crepúsculo. La Roja está ahora entre dos luces.

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