Comienzo anómalo de la Liga

Tenemos fechas para el comienzo de la Liga. Tenemos hasta los partidos  a televisar. Sabemos cuándo habrá clásico y conocemos todos los días de derbis. Conocemos que ya tenemos pleito entre Federación y Liga porque la primera se mantiene en su prohibición de partidos los viernes y lunes y ello va a depender, de nuevo, de sentencia judicial. Ya conocemos las anomalías con que comienza el campeonato porque el final de las competiciones europeas concede a quienes participaron en ellas días de descanso y se incorporarán al torneo unas jornadas después que los demás. El Barça, por ejemplo, no jugará hasta la tercera. Pero no sabemos todo. Salvo que Jorge Messi, padre y representante del jugador viaja a Barcelona para intentar resolver el problema de su Lionel.

La temporada anterior acabó condicionada por la pandemia y la que ha de empezar ya viene marcada por el mismo problema. De entrada, ya hay varios clubes que han anunciado que alguno de sus jugadores padece el coronavirus. Es casi esperpéntico que David Silva, que se ha reincorporado al fútbol español, concretamente a la Real Sociedad, haya dado positivo y no pueda participar en los entrenamientos. Los clubes, tras lo sucedido al Fuenlabrada, no pasan una en lo que se refiere a los controles. Han de demostrar que todos los equipos pueden participar en la competición. Todos van a tener muy en cuenta la cuestión sanitaria lo que es plausible. Mas es probable que nos topemos con más de un anuncio del enfermo de turno. Seguimos con las incógnitas que nos pueden deparar los contagios que se han adelantado al otoño, que era cuando se sospechaba que habría rebrotes. En tales circunstancias habrá que atarse bien los machos para que no haya más asintomáticos de los que puedan soportar las confrontaciones.

Estamos con casi todo sabido, menos la solución del gran enigma. Seguimos sin saber si finalmente habrá público en las gradas. La presencia de espectadores es fundamental desde el punto de vista económico y por el bien del espectáculo. Sin embargo, no hay todavía decisión sobre el futuro inmediato. No la puede haber porque el retroceso ha sido de tal calibre que reducida presencia de público en los estadios, aunque fuera con las debidas precauciones, incluidos los distanciamientos, dejaría los graderíos con imágenes paupérrimas. Hasta que llegue ese momento tendremos entretenimiento con las disputas entre Luis Rubiales y Javier Tebas. Todo no va a ser Messi.

Posdata.  La selección ya ha tenido la baja de Traoré. Se contagió en el Reino Unido. No aquí.