Bartomeu reta a Messi

No sería extraño que el Barcelona, liderado por Josep María Bartomeu, aceptara la salida de Lionel Messi. No sería extraño porque en la operación habría un fuerte ingreso económico para la sociedad. De la misma manera que la venta de Neymar fue alivio económico y permitió equilibrar las cuentas del club, acordar con Messi su salida con un fuerte traspaso, el que estaría dispuesto a pagar el City que dirige Guardiola, permitiría a Bartomeu salir del Camp Nou con cuentas más o menos equilibradas, es decir las que exonerarían de tener que cubrir el déficit a los dirigentes de la entidad. Barça, Madrid, Atlético, Athletic Club y Osasuna no son sociedades anónimas y por no serlo se rigen por normas distintas a las de estas. Los dirigentes están obligados a cubrir el déficit si son responsables del mismo.

En la operación, Bartomeu le ha lanzado un reto al futbolista. Dado que se ha explicado por activa y pasiva que no tienen buenas relaciones y que la presencia del presidente es el inconveniente formal para la permanencia del jugador, ha lanzado un reto inesperado: dimite si el jugador se compromete a seguir en el club.

Esta nueva circunstancia pone en un brete al jugador. Si no acepta esta renuncia del presidente es sencillamente porque tiene muy decidido salir independientemente de quien presida el Barça. Si Messi no acepta la renuncia presencial pondrá en evidencia que, por encima de cualquier otra razón, está su deseo de marcharse y la especulación de que podría irse al City no parece idea descabellada. Siempre se ha llevado bien con Guardiola. Quedarse en el Camp Nou, además de Bartomeu, tal vez el futbolista exigiría la marcha de Koeman, que tuvo la indelicadeza de decirle que se han acabado  los privilegios. Fue tanto como anunciarle que se ahora en adelante debe someterse a sus órdenes de forma radical.

Messi no estaría dispuesto a jugar dirigido por individuo que lo primero que ha hecho, fue decirle telefónicamente, sin mirarle a la cara, que no cuenta con Suárez. Koeman ya echado macha atrás diciendo que acepta a Jordi Alba, uno de los escuderos del Lionel. Pero no basta.

La permanencia de Messi obligaría a demasiados cambios. Koeman no será entrenador con nueva directiva. Si por no haberse ganado la voluntad de Messi éste abandonara el club se convertiría en uno de los causantes de la baja. Si Messi se va y hay dinero por medio Bartomeu respirará hondo porque mejorará la contabilidad y Koeman acabará por proclamarse el gran liquidador como ha hecho con anterioridad. Verbigracia: el Valencia.

Posdata. Gentes que serían partidarias de traspasar a Messi porque se acaban los años para el buen negocio, montarían en cólera contra la directiva si finalmente fuera vendido.