Messi era bomba con efecto retardado

No ha sido solo una bomba la decisión de Lionel Messi de abandonar el Barça. Es más que un terremoto. Es un tsunami que pondrá el Camp Nou y sus alrededores en ebullición. Los barcelonistas han empezado a ver que el club que preside Josep María Bartonmeu se está cayendo a pedazos. Ha fracasado en la temporada en la que por primera vez en varios años no ha conseguido ningún título, ha sufrido la mayor humillación de su historia contra el Bayern y el mejor futbolistas de sus historia, el hombre que ganaba Balones de Oro, Botas de Oro y los mayores galardones de la historia, ha dicho que quiere abandonar la entidad porque no se siente feliz, porque su futuro en la entidad tiene más negritud que soles.

Messsi se llevaba mal con el presidente y por si faltaba algo ha contratado a un entrenador que lo primero que ha hecho es afirmar que Luis Suárez, el íntimo de Lionel, debe dejar el club. Messi no congeniaba con el presidente y tuvo serias discrepancias con el secretario técnico Abidal. Avisó con tiempo de que con los mimbres que se manejaban no se podía componer el cesto de la Liga y mucho menos, la de Campeones.

No le hicieron caso y tenía razón. Los dirigentes hicieron pésimos negocios con los fichajes con los que pretendieron sustituir a la generación de los Xaxi, Iniesta y Puyol entre otros. Messi llegó un momento en que se sentía solo. Cada vez era más acuciante la necesidad de contratar jugadores que suplieran con eficacia a los que habían sido piezas fundamentales del engranaje. Todo había quedado condicionado a que el argentino hiciera los goles salvadores. Todas las victorias estaban en sus botas. Los hechos han demostrado que cuando no ha tenido el acompañamiento debido ha sido imposible seguir por los caminos de la victoria.

Dos Copas de Europa fueron desperdiciadas con dos eliminaciones casi de ignominia. Esta llegó en Lisboa con el Bayern. El equipo regresó a la Ciudad Condal con la presión de una derrota que impedía salir a la calle con la cabeza alta. Messi se encerró en su mundo particular y todo lo que tenía que decir se lo dijo a Koeman. Le advirtió de que no creía en su futuro azulgrana Ayer por medio de un burofax comunicó al club que quería hacer uso de la cláusula de sus contrato según la cual se podía marchar sin ningún requisito, sin ofertas de otros clubes que interesaran económicamente, ni otra clase de predicamentos.

El Barça respondió por medio de sus asesores jurídicos haciendo llegar  a Messi el dato de que la cláusula mediante la cual podía irse casi sin decir adiós, caducó el 30 de mayo o el 10 de junio, ambas fechas se citan, y, consecuentemente, su petición no es aceptable, no tiene fuerza legal.

Posdata. El gran espectáculo comienza ahora. Una de los dos Barça querrá helarle el corazón. Esta votación será auténticamente popular aunque sin urnas.