La generación triunfal acabó hace años

Messi no estaba solo cuando el equipo que dirigía Pep Guardiola ganaba títulos. Tampoco lo estaba cuando Luis Enrique se hizo cargo de la plantilla. Tras la vergonzante derrota ante el Bayern ha habido quien ha dicho que es el fin de una generación. No es cierto. La generación que hizo grande al Barça la formaron jugadores como Maxi, Iniesta, Mascherano, Dani Alves, Puyol, Victor Valdés, Abidal, Pedro, Villa, Keita, Adriano, Busquets y el mismo Thiago, que emergía y ahora está en Munich. Ahora, no están.

El Barça de Guardiola, Vilanova y Luis Enrique, tenía una idea y un plan de juego. Messi era el mejor la gran estrella y el hombre que resolvía muchos partidos. Pero ello ocurría en colaboración. Había  conjunto además de grandes individualidades. En tiempos más recientes la incorporación de Neymar fue igualmente extraordinaria y con él acabaron los grandes fichajes. Todo lo demás se hizo de prisa y corriendo y siguiendo pautas marcadas por el deseo de tener a lo mejor antes de que el Madrid acudiera a los grandes contratos.

El equipo humillado y pisoteado en Lisboa es el que se había anunciado hace meses cuando se había visto con claridad que con Messi no bastaba, Destituir a Valverde tampoco fue la mejor operación de la directiva. Fichar a Quique Setién, con su peculiar ayudante, fue una decisión que ha resultado fallida. Los jugadores no aceptaron al dúo en ningún momento y la consecuencia ha sido perder la Liga y ser pisoteados en Liga de Campeones.

Con la actual directiva ha habido dimisiones lo que ha cantado la inestabilidad de unos mandos que no han sido capaces de ordenar la entidad y, consecuentemente, la confección de la plantilla. No ha muerto una generación porque la buena, la que brilló, la que incluso fue modelo de juego para muchos clubes europeos, desapareció cuando uno tras otro fueron causando baja los que compusieron el ideal del Camp Nou.

En lo últimos tiempos se han invertido millones que no ha rendido. Couthino, Arthur, y Dembelé, que han sido los grandes dispendios, no se han hecho en el equipo y para rematar la faena, los millones por Griezmann no han servido para dar más potencia al conjunto. Quizá él no es el único culpable. Ha habido que recurrir a la cantera como si en ella estuviera el remedio. Riqui Puig puede ser quien empalme en el centro del campo con la fórmula años anteriores. Ansu Fati es promesa, pero los jóvenes están todavía por consolidarse y para que el Barça no vuelva  padecer vergüenzas como la de Portugal será necesario recomponer la entidad desde la presidencia al último de los responsables.

El club carece ahora de los medios económicos de que dispuso tradicionalmente y ello tal vez obligue a aceptar, al menos, un año de transición.

Posdata. En Can Barça han puesto el cartel de rebajas por fin de temporada. Medio equipo está en venta. Y elecciones, en pocos meses.