Messi tenía razón: no había equipo

Tenía razón Messi cuando dijo que con el actual equipo el Barcelona no podía aspirar a ganar la Liga de Campeones. Tenía razón Messi porque el Barça no estuvo ni para ganar la Liga, que había tenido en sus manos. Tenía razón Messi aunque no señaló directamente los problemas del conjunto. La defensa hace tiempo que carece de firmeza. Hace tiempo que en el centro del campo no hay fortaleza para defender, ni categoría para ordenar el juego y llevar el control del partido. Hace tiempo que Busquets no es ni parecido al de antaño y hace tiempo que con centro que no contiene ni manda y una defensa que hace aguas, lo único que le quedaba al Barça era la genialidad de Messi y éste también ha tenido en los últimos tiempos algún apagón. Tenía tanta razón Messi que en media hora el Bayern ya había marcado cuatro goles, lo que nunca había sucedido. Con este resultado antes del descanso la suerte estaba más que echada.

El partido comenzó con diez minutos de dibujos animados. Marcó Muller a pase de Lewandowski y empató Alaba en propia puerta al intentar entorpecer un remate barcelonista. En el nuevo ataque azulgrana hubo ocasión de Semedo y un balón lanzado por Messi fue al palo derecho de Neuer. Los diez minutos de gran presión muniquesa fueron respondidos por las ocasiones de entrada por las bandas aprovechando el adelantamiento de los defensores. Pero ahí acabaron los dibujos animados y comenzó la película de miedo.

A partir del momento en que Messi disparó a puerta y detuvo Neuer, todas las escenas siguientes de la película fueron de pavor. Cada vez que el Bayern atacaba el peligro de gol era inminente. Cada vez que entraba por una banda la ocasión era clara y de ello se benefició Perisic, que hizo la segunda diana. Y otra vez la jugada de horror en la que Gnebry batió de nuevo a Ter Stegen. Y las imágenes fueron más negras todavía cuando al borde de la media hora Muller hizo el cuarto. Este Muller me recordó por su oficio rematador a aquel histórico Torpedo Muller al que no se podía conceder un palmo de terreno porque te mataba.

El Barça no pudo con la presión y la rapidez muniquesa y en ningún momento salió de su campo con el balón bien jugado. El Barça, que antaño garantizaba la posesión de manera extraordinaria, ahora no la posee en ningún momento y empieza a se aberrante ese futbol inocuo de impotencia para salir adelante en el que todo lo que se les ocurre a los jugadores es retrasar la pelota a su guardameta, que si pretendía postularse como igual a Neuer, con tantos goles debió salir convencido de que la cuestión no le compete.

El pretendido duelo entre goleadores que se vaticinaba para Messi y Lewandowski quedó difuminado por Muller. Luis Suárez mejoró el resultado barcelonista con su gol, pero Davis hizo una incursión al estilo Messi que el otro lateral, Kimich hizo el quinto. No se conformó y marcó el sexto y el séptimo gol que suponían la mayor derrota barcelonista en un partido como este. Las alineaciones de Griezman y Ansu Fati no aportaron gran cosa. El mejor jugador español del partido fue Thiago, de origen barcelonista, pero estrella en el Bayern.

El colmo del desastre, la consumación de una gran vergüenza, llegó cuando Coutinho, jugador cedido, marcó el octavo gol.  El Barça fue vencido y además, humillado.

Posdata. Setién será destituido, pero Bartomeu debería dimitir, Nunca jamás pasó el club por situación tan degradante.